PEQUEÑA CONFESIÓN AUTOBIOGRÁFICA PARA RECOMENDAR A UN DIRECTOR

   
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Andrés Burgos. Medellín, 1973. Comunicador Social de la Universidad de Antioquia y cineasta de la Escuela Internacional San Antonio de los Baños, Cuba. Recientemente, el Fondo Editorial Universidad Eafit publicó su primer libro de cuentos La Gente Casi Siempre.

 
 

 

 

 

 

 

 

 

 
 

 

       


    Jim Jarmusch

   
Por Andrés Burgos

Viviana era lo más parecido al modelo que yo me había trazado de mujer ideal. Pero con ella cometí un error: le hablé de mis gustos. Y ahí fue el acabose. Me miró como si le estuviera proponiendo una experiencia colectiva de penetración anal, me dio a entender que sus expectativas frente a la vida eran las normales (esas fueron sus palabras) y que los temas de los que yo le hablaba le lucían sospechosamente atípicos.

Viviana era lo más parecido al modelo que yo me había trazado de mujer ideal. Pero resulta que yo tenía diecisiete años y era un romántico. Pensaba que en el mundo ciertas cosas eran compatibles. Mi desnudo ante Viviana consistió simplemente en expresarle algunas inquietudes literarias, musicales y cinematográficas.

De forma similar quedaron caducas muchas de mis amistades. O caduqué yo para ellas. Y fueron reemplazadas por otras más compatibles, por seres virtuales o concretos, interlocutores potenciales que me hicieron sentir que yo entendía el mundo que describían, así no fuera ni remotamente cercano al mío.

De este modo conocí, entre otros, a Jim Jarmusch. Y no es que yo tenga la posibilidad de sentarme a tomar una copa con la cabeza más visible (este calificativo podría atribuirse a sus canas filadas en un peinado que permanecerá llamativo en cualquier época) del cine independiente norteamericano. Pero da lo mismo. Viendo sus películas siento que podría hacerlo. Soy amigo de Jarmusch, aunque él no lo sepa.

Él me presentó a Roberto Begnini, antes de que "La Vida es Bella" lo hiciera mundialmente famoso. Vi al prosopopéyico italiano como un taxista que no conoce el silencio en "Night on Earth". Gracias a "Down by Law" me enteré de que Tom Waits podía ser un personaje tan contradictorio como su voz desgarrada de cantante de bar triste. También me ha hecho saber que estrellas de Hollywood tan cotizadas como Johnny Depp y Forest Whitaker tienen facetas intrigantes para mostrar cuando una batuta con sentido particular los dirige.

Las películas de Jarmusch no son pretenciosas. No creo que haya alguien que diga que alguna le ha cambiado la vida. En ellas simplemente se despliega el gusto por contar historias, el placer de delinear personajes que no por absurdos resultan poco verosímiles. Le gusta transgredir las barreras lingüísticas y culturales. En "Mistery Train" una pareja de japoneses obsesionada con Elvis Presley habla la mitad del tiempo en su idioma natal y en "The Ghost Dog" los mejores amigos, un samurai negro y un vendedor de helados haitiano, no entienden una palabra de lo que dice el otro.

Películas tranquilas, con predominio de la cámara sobria, diálogos escuetos y el humor y el drama insinuados de forma tan sutil que uno llega a pensar que podrían ser la misma cosa. Cada banda sonora es un culto del director a sus mitos musicales. Jim Jarmusch se plantea como una buena alternativa para quien está extraviado en el limbo que deja la ruptura irreconciliable entre las previsibles historias del Hollywood millonario y el desgaste neuronal que representa enfrentarse a ciertos autores herméticos europeos.

Películas particulares, inclusive curiosas, las de Jim Jarmusch. Historias proscritas de las masas y las modas. Anécdotas con un guiño cómplice, una contraseña para quien quiera acercarse como un camarada y compartir algo que no permitirá el acceso a quienes tienen expectativas más normales. A mí esta clase de amistades de ficción me ha granjeado, más allá de momentos de deleite sencillo, posteriores interlocutores valiosos. De Jarmusch al escritor Paul Auster hay un paso, el mítico rockero Neil Young se pasa a vivir a la puerta del lado y directores como los hermanos Kaurismaki se vuelven amigos a los que se puede frecuentar con confianza. Y si hemos de hablar de la vida real será fácil, dada la situación, identificar por el brillo de los ojos a alguien con quien compartir unas cervezas y una conversación que los de la mesa vecina no van a entender. Quizá los excluidos de las tendencias masivas nos consolamos cruzándonos con otros desterrados de la popularidad y nos enseñamos éstas cosas como niños raros, ansiosos de mostrar un juguete que en su casa nadie entiende. Puede que así se consigan los pocos buenos amigos que trae la vida en sorprendentes empaques.


Filmografía

1. Ghost Dog: The Way of the Samurai (1999)
2. Year of the Horse (1997)
3. Dead Man (1995)
4. Coffee and Cigarettes III (1993)
5. Night on Earth (1991)
6. Mystery Train (1989)
7. Coffee and Cigarettes II (1986)
8. Coffee and Cigarettes (1986)
9. Down by Law (1986)
10. Stranger Than Paradise (1984)
11. New World, The (1982)
12. Permanent Vacation (1982)