I n t r o d u c c i ó n

   
At Buffalo
   

Jaime Andrés Ramírez

    
De igual manera que para el cuento y la poesía, la sección de crónica trae consigo un fragmento clásico o algo alrededor del género que hoy seguimos haciendo intentos por cultivar. La crónica que hoy presentamos ocurre no bien su autor llega a la ciudad de Buffalo, con el modesto proposito de aprender el ingles.

Esa primera vista de un escenario, tan luminosa como circustancial, tiene antecedentes numerosos. Aquí al lado de nuestro cronista de nombre religioso, ponemos al piadoso Juan de Castellanos que habla por las asombradas bocas de Quesada y sus soladados al contemplar Tora (Barrancabermeja). Algo va del ardiente Valle del Magdalena a la gélida Buffalo, pero Cruz está disfrutando del corto verano y la pantaloneta.

    

Canto IV, elegía IV


Y vistos lo buhíos y ramadas,
Se pusieron al modo de salvajes,
Vistiéndose de mantas coloradas,
Cubiertas las cabezas con plumajes:
Con voces altas y regocijadas
Hacen ostentacion de nuevos trajes,
Diciendo:"¡Tierra, buena! tierra buena!
Tierra que pone fin a nuestra pena.

"¡Tierra de oro, tierra bastecida,
Tierra para hacer perpetua casa,
Tierra con abundancia de comida
Tierra de grandes pueblos, tierra rasa,
Tierra donde se ve gente vestida,
Y a sus tiempos no sabe más la brasa;
Tierra de bendición, clara y serena,
Tierra que pone fin a nuestra pena¡

"¡Tierra do se destierran las malicias
De tosas estas vivas pestilencias,
Y sus valles y cumbres son propicias,
Nobles y generosas infuencias;
Tierra de quien pedimos las albricias,
Porque no son fumosas apariencias,
Sino de quien direis a boca llena
Tierra que pone fin a nuestra pena!"