|
EL
AUTOR: Nuestro autor se presenta a través de un cuestionario
elaborado por el escritor norteamericano Jack Kerouac, quien lo
utilizó en su libro "El viajero solitario".
NOMBRE:
Juan Carlos Orrego Arismendi (según la cédula); Juan
(en la casa); Orrego (en la vida literaria).
NACIONALIDAD:
Colombiano.
LUGAR
DE NACIMIENTO: Clínica León XIII (Barrio
Sevilla, Medellín).
EDUCACIÓN:
Ninguna (ahora, si se pregunta por títulos, diré que
soy bachiller académico y antropólogo).
CASADO:
Aunque no lo crea nadie, sí.
HIJOS:
Uno: "Cuentos que he querido escribir".
RESUMEN
DE OCUPACIONES Y TRABAJOS PRINCIPALES: Las principales
ocupaciones corresponden a la satisfacción de las más
vulgares (en el buen sentido) necesidades orgánicas; más
allá de eso, toda preocupación se centra en leer,
tratar de escribir algo divertido y fingir que se trabaja.
INTERESES:
Salvo lo ya referido, me interesa que el Medellín quede
campeón, vivir tranquilo y que los intereses bancarios suban
siquiera al 20% anual.
AFICIONES:
Leer y pensar todo el día en la hora en que voy a poder sentarme
a leer.
<<<
Una corrección del autor:
Realmente "leer" no puede ser una afición ni por
el putas. Leer es, acaso, el único oficio que tengo. Así
que la respuesta:
«Entrar a las librerías para ver carátulas,
comprobar precios, oler papel nuevo y salir hecho un infeliz que
sabe que no tiene todos los libros que quiere».
Es
todo. Atentamente,
Mamba (sepiente africana venenosísima) >>>
DEPORTES:
Esta pregunta es una verdadera perogrullada: sólo existe
un deporte, el fútbol. No puede gustarme otra cosa.
ESPECIALIDAD:
Yo mismo.
POR
FAVOR, HAGA UN BREVE RESUMEN DE SU VIDA: "Los seres
vivos nacen,
crecen, se reproducen y mueren" (hasta ahora se ha cumplido
con el 50% de estas expectativas).
POR
FAVOR, HAGA UNA BREVE DESCRIPCIÓN DE SU OBRA, DE SU ALCANCE
Y SU FIN, TAL COMO USTED LOS VE: La palabra obra sólo
debe aplicarse a escritores mayores de 60 años que hayan
escrito más de 700 páginas (de tal forma que se justifique
una edición en hojas de papel-Biblia y con pasta dura). Pero
supongamos, sólo por ahora, que mi único libro es
una obra. Sus alcances nunca los conoceré, más allá
de las regalías que he recibido; sus fines son simples: yo
he escrito para limpiarme la cabeza de obsesiones, para que los
amigos me inviten a cerveza y para poder seguir leyendo tranquilo
sin que ciertos moralistas puedan decirme que soy un parásito
de la literatura (aunque esta última razón puede ser
falsa; pero supongo que algunos quieren que la escriba.
|