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Recientemente
se concretó el traspaso del mediocampista y delantero (y
hasta defensa) Luis Figo del Barcelona al Real Madrid. Ya no volveremos
a ver con la camiseta azulgrana esa simetría en el regate
igualmente exquisito y efectivo por la banda derecha como por la
izquierda y tanto con la pierna diestra como con la ambidiestra.
En el Barça se necesitarán varios futbolistas para
cumplir las funciones que deja vacantes el astro portugués,
pero es seguro que no tendrán la misma impredecibilidad,
la misma elegancia ni la misma garra. Figo cambia, de un día
para otro, de una temporada a la siguiente, su corazón culé
por uno merengue, como si de cambiarse de guayos se tratara. En
las fanaticadas las opiniones están divididas, hay madrilistas
contentos por el nuevo fichaje y hay quienes siguen recordando las
palabras de Figo en el ayuntamiento de Barcelona tras ganar la liga
98-99: "Madrid llorón, saluda al campeón",
palabras que se encargó de sacar nuevamente a la luz pública
el expresidente del Real Madrid Lorenzo Sanz, en las recientes elecciones
de presidente, para tratar de parar la creciente convocatoria de
socios que estaba haciendo su competidor y a la postre vencedor,
Florentino Pérez, al anunciar el fichaje de Figo si salía
elegido para presidir la casa blanca. Por Barcelona hay quienes
pagarían lo que fuera por que Figo se quedara para siempre,
y hay quienes lo tildan de traidor y no quieren verlo nunca más.
¿Por qué Figo le hace esto a los "blaugranas"?
Se especula sobre cómo fue la negociación, si Figo
lo sabía o fue su empresario quien se encargó de todo.
Quizás Figo y su manejador no esperaban que Florentino Pérez
ganara las elecciones y sólo querían presionar un
poco a las directivas barcelonistas para que revisaran su contrato,
sobre todo tras la gran Eurocopa que jugó. Después
de todo las encuestas no parecían darle demasiadas oportunidades
a Florentino Pérez ante un Lorenzo Sanz que exhibía
orgulloso las dos Ligas de Campeones ganadas durante su administración.
Sin embargo, desde un principio se sabía que el único
que con seguridad saldría ganando de todo este enredo sería
el propio Figo, ya fuera transferido al Madrid o a Italia, o ya
se quedara en el Barcelona con un contrato renovado. Y así
ha sido, la cartera de Figo y de su empresario engordará
bastante más en las temporadas venideras, pero lo que a lo
mejor ellos no han tenido en cuenta es el cambio en la admiración
y aprecio que sentíamos muchos por Figo, ya no como futbolista
sino como ese caballero dentro y fuera de las canchas que siempre
creímos que era. Si Figo quería más dinero
bien podía haberse ido a algún equipo grande de Italia,
o de Inglaterra, incluso Japón o Estados Unidos donde seguramente
cobraría muy bien, podía haberse ido a cualquier equipo
del mundo, menos al Real Madrid. Eso no se le hace a ninguna hinchada
del mundo. Pero Figo no es el primero en hacer algo así,
precisamente un ex-compañero suyo, Luis Enrique, la hizo
al contrario al pasar del Real Madrid al Barcelona, Manuel Asisclo
Córdova pasó por Millonarios y Santa Fe, René
por Nacional y Medellín, Oscar Córdoba por Cali y
América. Son innumerables los ejemplos que podrían
citarse en todo el mundo pero no es del caso, mejor es recordar
aquellos ídolos de siempre que se dejaban la piel en el campo
por defender sus colores; se extrañan los Ricardo Bochini
gambetiando con el rojo de Independiente, Arnoldo Iguarán
corriendo con el azul embajador, Hugo Orlando Gatti atajando para
la banda xeneize de Boca, Carlos Ricaurte sudando el veeeeerde,
Fernando Hierro defendiendo la merengue del Madrid
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