Introducción

Jack Kerouac, el escritor norteamericano de la legendaria novela "On the Road" (En el camino), es entrañable para muchos por esa mezcla poética que logró hacer con la vida y la literatura. Kerouac escribió intensamente en la década de los 50 mientras viajaba por su país, contemplando una sociedad escindida por la guerra. De sus historias hizo novelas y poemas, y muchas volvió a escribirlas como una especie de autobiografía de Jack Duluoz, nombre con que aparecía él mismo en la ficción.      

Desolation Angels (1960) es uno de los libros suyos que tiene ese acento biográfico, con un tono más decantado y menos frenético que muchas de sus otras obras. De allí tradujimos libremente el siguiente fragmento, donde el escritor habla sobre la naturaleza de su oficio; unas líneas donde pueden comprobarse las palabras de Henry Miller acerca de Kerouac: "Sus conocimientos, en modo alguno superficiales, aparecen escritos como si tal cosa".

"Es suficientemente fácil entender que yo, como artista, necesite soledad y una cierta filosofía del 'no hacer nada' que me permita soñar todo el día y trabajar capítulos de ilusiones olvidadas que emergen años después en forma de historias. A este respecto es imposible, ya que es imposible que todas las personas sean artistas, recomendar mi forma de vida como filosofía que se ajuste a cualquiera. En este sentido soy un excéntrico, como Rembrandt. Rembrandt podía pintar a los obreros mientras reposaban el almuerzo, pero a medianoche, mientras ellos dormían para recuperar fuerzas, el viejo Rembrandt se hallaba en su estudio poniendo rayos luminosos de oscuridad en sus lienzos. Los obreros no esperaban que Rembrandt fuera alguien más que un artista, y por lo tanto no le iban a tocar la puerta a medianoche para preguntarle: '¿Por qué vives de esta forma? ¿Por qué estás solo esta noche? ¿Con qué estás soñando?' De la misma forma que ellos tampoco esperaban que Rembrandt se volteara y les dijera: 'Ustedes deben vivir como yo, en la filosofía de la soledad, porque no hay otro modo de hacerlo'.

Así mismo yo estaba buscando una vida tranquila y dedicada a la contemplación y la delicadeza de las cosas, en busca de mi arte (historias, en mi caso) (ensayos narrativos de lo que he visto y cómo lo he visto), pero era también una búsqueda de mi forma de vida, es decir, ver el mundo desde la soledad y meditar sobre él sin verse envuelto en el mismo y en sus acciones, las cuales ya se han vuelto famosas por su horror e infamia. Yo quería ser un hombre del Tao, que mira las nubes y deja atrás la furia de la historia (algo que ya no es permitido después de Mao & Camus) (pero llegará el día).
(...)
Pero vamos a los detalles, que son los que dan vida a todo esto.1"

A continuación presentamos dos cuentos que son grandes detalles de nuestra literatura. El primero es un relato de Pablo Montoya, un escritor cuya importancia tendrá que ser reconocida prontamente en una dimensión más justa. Se trata de Duelo, un cuento inédito que de alguna manera "dialoga" con Trescientos cincuenta pesos (el cuento de J.C. Orrego publicado en el número 1 de Rabodeají) a través del escenario. Y si de diálogo se trata, hay veces que la suerte hace guiños a los que uno no puede dejar de responder. Tras el cuento de Pablo Montoya recibimos Un muerto es un muerto de Antonio Ungar. El cuento, como si se tratra de jugar dominó, gira en torno al mismo tema de Duelo: la pérdida del padre. Cuando ocurren cosas así parece no haber otra alternativa que celebrarlas y pensar que en todo esto hay un sentido. Kerouac perdió a su padre alrededor de los veintidos años, andaba todavía viviendo en el campus de Columbia, pero retirado de las clases y del fútbol americano. Así lo cuenta en Vanity of Duluoz (1967): "Mi pobre padre, mientras moría de cancer, tenía que escucharme volver sobre todo aquello desde el comienzo en la cancha de arenilla de Lowell cuando la ambición era ser bueno en fútbol y en el colegio, ir a la universidad, y llegar a ser exitoso. Aquello era en realidad parte de la guerra, y de la guerra fría por venir".
Un muerto es un muerto saldrá publicado este mismo mes en el próximo libro de Antonio Ungar, así que por un par de semanas es primicia.

1. Desolation Angels. Book two - part one "Passing through Mexico".
Periguee Books, first printing, 1980