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Reza una frase manida que el fútbol, cual camino largo, siempre
proporciona revanchas. Ese decir se confirma aquí para aquellos
jugadores cuya característica principal era o es el trompicón,
el balón largo, el cambio de frente a los minusválidos en
la pista atlética, el pase al contrario
En fin, el error craso
y la falla garrafal. Pues bien, aquí les llegó su vitrina
a los poco dúctiles, a los toscos con y sin balón, a quienes
casi siempre levantaron maldiciones y rechiflas. Porque después
de un tiempo los troncos comienzan a despertar entre los hinchas de la
casaca que alguna vez vistieron, ya sería mucho decir que con ella
jugaron, una especie de simpatía, y por fin sus actuaciones cambian
el alarido indignado por una sonrisa condescendiente. Y es que cuando
los hinchas hablan del fútbol que pasó, los yerros de quienes
fueran menospreciados despiertan tanta o más diversión que
las hazañas de los ídolos.
Sin más preámbulos comencemos la convocatoria de este Atlético
Nacional, todo un bosque de piernas al que afortunadamente sería
imposible juntar para picado alguno. Vamos pues con el Dream Team aclarando
que los aquí traídos a cuento actuaron en el cuadro verdolaga
del año 80 en adelante, época de la cual este antologista
tiene conocimiento de causa.
Para el arco hay tres candidatos que no se han caracterizado por cuidar
la valla con el celo que uno quisiera: Omar Franco, José Fernando
"Chepe" Castañeda y Hugo Alejandro Tuberquia. A Franco
lo salva el título del 91 y a "Chepe" el mayor invicto
de un golero verde, 715 minutos en 1989. Así que Tuberquia va al
arco. Hugo Alejandro no es el arquero del error infantil y el gol bobo
por partido, pero muchos balones entran en su cabaña sin mayor
resistencia, esto aparte de ser el guardameta menos espectacular que he
conocido. No todo el mundo puede ser Gatti, pero su presencia y su personalidad
le alcanzan apenas para ser volante de marca o marcador de punta izquierdo.
Para el cuatro posterior comencemos por los centrales, donde hay una verdadera
cantera. Todos, diamantes en bruto sin posibilidad alguna de ser pulidos:
Antonio "El gringo" Palacios, Héctor Cortina, Jaime Garcés,
Leiner Orejuela y Manuel Galarcio. Cada uno de ellos con más de
un metro ochenta y cinco centímetros de lentitud y torpeza. Ninguno
conoció eso de salir desde el fondo, y si alguna vez uno de estos
gigantes levantó la cabeza fue tras el elevado rumbo de uno de
sus rechazos. Entre ese poker de bartoleros me quedo con "El
gringo" por su habilidad para el gol en contra y su pierna fuerte,
aunque mal intencionada. Su pareja es Leiner Orejuela, imposible no formar
con ese par de negros atrás; ellos son lo que en baloncesto se
conoce como postes. Ojalá se entiendan jugando como líbero
y stopper.
Quedando bien cubierto el centro vámonos a las puntas. Aquí
tengo casi una dinastía familiar, los hermanos Carmona, Jorge y
John Jairo. Éstos son los típicos jugadores insulsos, sin
picante alguno, lo que los comentaristas radiales llaman: "intrascendentes".
Es indiferente que jueguen por derecha o por izquierda, su perfil siempre
estará cambiado. Pero no todo es malo: Jorge aporta la experiencia,
fue titular del glorioso equipo que se coronó campeón de
la Copa Libertadores en el Campín. En caso de que uno de los Carmona
se lesione, y Dios no lo quiera, tengo como suplente a Hebert González,
traído del Deportivo Pereira ya en la curva descendente de su carrera,
que en realidad no tenía mucho hacia donde descender, para reforzar
al Nacional del 86. Vale decir que Pereira y Santafé son los principales
proveedores de troncos al cuadro verde de Antioquia, y que si de directivos
queremos hablar, Octavio Piedrahíta se lleva todos los honores;
si sabía de pases, no era propiamente de los que se refieren a
la ficha del futbolista.
En la zona medular empecemos por los volantes de recuperación.
En este puesto que por lo general está dado a quienes la quitan
y oyen inmediatamente el ¡soltala! ¡soltala!, como un clamor
general, podemos encontrar buena cantidad de troncos entre los troncos.
Ya que arriba hablamos del Santafé, veamos su aporte a la primera
línea de volantes: Hector "El Tayson" Hurtado y Germán
Morales, y provenientes de quién sabe dónde, están
Nixon Perea (como desquite se lo mandamos a los Cardenales), Gabriel Jaime
Castañeda y Luis Fernando Suarez. Los elegidos para la titular
como volantes tapón son "El Tayson" Hurtado, para quien
las indicaciones tácticas debían ser algo así como
"entre ahí a estorbar", cosa que a duras penas lograba.
Lo acompaña en la ingrata tarea de marca Gabriel Jaime "El
buche" Castañeda, jugador que sin lugar a dudas jamás
pudo completar la treinta y una.
Cuando alguien se pone la camisa Diez y carga con la responsabilidad de
armar un equipo y ser lo que se llama el generador de juego, se esperan
grandes destrezas, lujos, pases-gol, remates certeros, en ultimas, todo
lo que hace un crack. Cuando esas expectativas se convierten en
desilusión aparece el famoso "paquete chileno". Nacional
tuvo dos de estos envueltos que se decían armadores. Primero, el
uruguayo Juan Carlos Paz, último extranjero que formó con
los puros criollos en 1986, seguramente este paquidermo de la media cancha
tuvo mucho que ver en la decisión de no traer más foráneos
a las filas verdes. Sólo tuvo una actuación destacada en
la última fecha del octagonal cuando ya no se usaba, América
2- Nacional 3. Paz se equivocó y marcó en dos ocasiones
para sellar el único triunfo verde como visitante frente a los
diablos por finales del rentado local.
El otro paquete venía desde el Junior con cartel de lujo y visos
de estrella, lo trajo Pacho Maturana, quien además tuvo la intención
de llevarlo hasta la selección. Se trata de "Didí"
Alex Valderrama. Yo no sé que genialidades haría el "Didí"
Valderrama en el Unión y en el Junior, pero con Nacional fue más
que opaco, tanto que aquí murió para el fútbol. Lo
único que se recuerda de su paso por el once verde fue un gol de
tiro libre en la deslucida Copa Marlboro, tal vez le venía mejor
la cancha sintética luego de su paso por los peladeros del Eduardo
Santos y el Romelio Martínez.
Pero veamos cómo nos va con los arietes. Aquí no hay ni
gol, ni desborde, ni fuerza, ni arrastre, ni gambeta corta, ni cabeceo,
ni pique, ni nada de eso. Sólo jugadores menuditos (con excepción
de quien encabeza la lista) que acaso servirán para quemar unos
segundos cuando falten cinco para el cierre. Candidatos para vestir la
nueve y la once y conformar una mansita dupla de ataque: Eugenio Samaniego,
paraguayo de padres colombianos, a lo más que llegó fue
a estrellar un balón contra el palo en un clásico con Ormeño
custodiando el arco rojo. Vamos con las perlas venidas desde la Perla
del Otún: Alirio "El marinillo" Serna, William Matamba
y Oscar "El galea" Galeano; este último tuvo su actuación
más memorable cuando se hizo expulsar en el primer tiempo contra
el Danubio en territorio uruguayo. Para terminar la convocatoria está
Daladier Ceballos, apodado "el jabón", aunque dadas sus
habilidades en la cancha parece que el remoquete se debía a algunas
habilidades non sanctas. Para el primer tiempo le doy la oportunidad
a Daladier y a William. Y a divertirse señores que el técnico
es Gilberto "El Gordo" Osorio.
 
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