Sentir del Alma
Un homenaje en Barrio Antioquia
Por Ignacio Piedrahíta
    
Un día de mayo de 1998 me encontré sentado ante el rector del Liceo Benjamín Herrera, Oscar Henao. A él llegué por medio de Ana María Botero y le expresé mi deseo de colaborar con algo en el colegio. Desconozco las razones que me llevaron a hacerlo, y aunque las supiera el peso de los actos casi siempre las desvirtúan. Pero fue así como comenzó una experiencia en la cual quedé debiendo, porque aprendí demasiado (para tan poco que hice) de los jóvenes con quienes cada semana me reunía para hablar de poesía y ensayo, materias de las que tampoco sé casi nada. El rector, habiéndome escuchado, llamó a Héctor Barrientos, profesor de filosofía y actor de un sinfín de actividades culturales en el colegio, quien aceptó dejar un grupo de muchachos en mis manos inexpertas. Hasta ahí dejo esta historia, que no me gusta contar y que sólo lo hago aquí para que aparezcan los nombres que menciono arriba, como un homenaje a su esfuerzo y para darles algo a cambio del conocimiento que les adeudo.
    
Pero Sentir del alma no es el título de esta historia, sino el del libro que el taller de poesía del Benajamín Herrera ha sacado por quinto año consecutivo de la mano de Héctor Barrientos, quien se las arregla para financiar el tiraje de los 1.600 ejemplares que se entregan a los estudiantes y sus familias. En octubre fue el lanzamiento del libro, que se hizo a través de la creatividad de los jóvenes, quienes han ido convirtiendo la poesía en un medio de expresión casi teatral que va más allá de una publicación. En la noche de lanzamiento, un espectáculo que nunca viví yo en el colegio, pudimos ver una muestra de lo fuerte que es el afán por la vida, porque donde ésta convive con la muerte, una trata de ser más fuerte que la otra. Sentir del Alma mira desde arriba los recorridos torpes de las balas.

     

Aquí va una muestra de sus poemas y de sus poéticas.

Silencio...
duro como piedra
golpea
con recuerdos
el ser interior

De "Silencio", Diego León López

Uno de estos días
me gustaría poder hartarme
de tener tanta paz
de que todo fuera tan tranquilo
y de que todos estuviésemos tan bien.
Pero...
Hasta que ese día llegue
tendré que seguir hartándome
de esta muerte en vida
y de esta ridícula
y trágica obra teatral.

De "Hartazgo", Diego Marín Osorio.

Soy gaviota, que no sabe para dónde va, sólo quiere vivir y amar.
La poesía me ha enseñado a coger lápiz, papel y copiar lo que no había podido expresar.
Hablar cuando hay silencio, bailar cuando no hay música, volar más allá,
tener la máxima imaginación para hablar con el corazón.

Jenny Vanessa Martínez.

Yo quisiera ser poeta
y tener la certeza,
de saber, por qué mi vida
se encuentra en esta tristeza.
La tristeza es mi destino,
mi destino es agonía,
y más allá del camino
nos encontraremos algún día.

De "Yo quisiera ser poeta", Johana Catalina Estrada.