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James Joyce tenía 22 años, estaba aburrido en casa de sus
padres y lleno de problemas con su novia Nora Barnacle. Quería
huir, perderse durante aquel verano de 1904. Estuvo en casas de familias
de amigos, pero no se demoraba más que unos días pues sus
horarios resultaban bastante incómodos. Por ese entonces Gogarty,
un amigo suyo, le propuso que alquilaran una vivienda junto con otro conocido.
Gogarty tenía en mente la Torre Martello, una de las dieciséis
estructuras circulares que habían sido construidas en la costa
de Sandycove para defender a Irlanda de la invasión Napoleónica.
Gogarty veía en ello un símbolo de irreverencia en contra
de las ideas religiosas del país y pensó que se convertiría
en una especie de centro de culto pagano cuyo profeta sería Nietzsche.
La voz alcanzó a regarse y los tres jóvenes llegaron a recibir
visitas como la de Arthur Griffith, líder del naciente movimiento
Sinn Féin.
Pero
entre Gogarty, Trench y el turbado Joyce no pudo instalarse la camaradería.
Eran conflictivos y arrogantes, y se tiraban unos a otros no sólo
con la lengua; un día Trench, el tercer inquilino, quien aparece
en la figura de Haynes en Ulises, se levanta dormido y hace unos disparos
que van a dar cerca de la cama de Joyce. Gogarty, Malachi Mulligan, coge
la pistola y dispara aún más cerca de la cabecera de su
cama, dando en unas ollas que fueron a caer sobre la cabeza del joven
Jim. Joyce se siente indeseado en la Torre Martello y se marcha al otro
día.
Precisamente
en esta torre comienza Ulises, con Mulligan acusando a Stephen Dedalus
(James Joyce) de jesuita y luego culpándolo de la muerte de su
propia madre por no arrodillarse ante ella cuando se lo suplicó
en su lecho de muerte. Esto causa una pelea entre los dos y Dedalus sale
a deambular por la ciudad, olvidando pedir la llave de la torre. Ahí
comienza la tortuosa aventura para el lector.
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