Llegaron mamarrachos, no muchos, pero llegaron. Tuvimos firmas ilustres, ilustrísimas; y tambien, cómo no, rúbricas menos importantes, autógrafos grotescos, signaturas de dudosa y anónima procedencia. Damos por terminada la colección de fetiches de tinta y papel y nos disponemos a premiar.

Como en los concursos de pintura infantil, todos ganaron.Habrá camiseta para cada uno de los participantes como premio seco.Y el mayor, conformado por dibujo de nuestro ilustre, uno de los libros reseñados y la infaltable camiseta, fue otorgado a Sergio Rodríguez por la firma y la historia nupcial de José Simons (y otra vez yes). Y a Pablo Naval por ir tras la liebre de Camilo Sexto y toparse con el Gato de Fausto.( ver Rabodeají No-2 )

[[ Esta historia pertenece al autógrafo de José Simons, el de Konker ]]

 

La suerte me acompañó en un matrimonio de esos a los que uno tiene que asistir porque le toca, y del que no esperaba más que una noche muy larga de risas sin ganas. Pero cuál sería mi sorpresa, cuán grande mi fortuna, cuando al entrar, una mesa por sobre las otras atrajo magnéticamente mi atención, una mesa donde todo era especial y distinto, o mejor dicho todos, personas vestidas como en los ochentas lucían envidiables su extravagancia, era la mesa galleta, se notaba inmediatamente que mandaban la parada, que eran los que mejor estaban pasando, y allí, en medio de tanto brillo, alguien se paró como siendo elevado por un rayo aún más brillante y divino, pudiendo reconocer en el, ese penacho blanco que a esas alturas ya venía siendo el alma de la mesa, con su inmensa sonrisa desbordante sobre el corbatín de mago florido. Corazón palpitante zafé el brazo, acercándome para reconocerlo, para casi tocarlo, y en medio de su estupor robarle, en una servilleta del trayecto, su sello indeleble, el estandarte que me ha dado ánimo para seguir en la búsqueda de otros tan valiosos como ése: su Autógrafo.

Click para ampliar
Hoy, una sonrisa nostálgica me recuerda aquel momento, en el que estuve frente a él, aquel momento en el que fue necesario repetirle que quería su autógrafo, porque no me creía, y todavía pienso que estuvo tentado a pedirme a mi un autógrafo también, porque tal vez habré sido el único que le haya reconocido su importancia. Y me lo imagino diciendo: "Yo en Medellín soy una estrella... cada que voy me piden autógrafos".

 

Rabodeaji.com 2001 ®
Todos los Derechos Reservados