| [[ ENTREVISTA CON EDUARDO ESCOBAR ]] |
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Las preguntas
para Eduardo Escobar fueron enviadas por correo certificado, en
sobre de manila y con los sellos de rigor porque el hombre no tiene
un mail. Cuando le preguntamos por lo que podrían tardar
sus respuestas dijo: "No hombre aprovechemos que voy para Medellín
y conversamos y contestamos eso por ahí en una cafetería".
Así que las respuestas terminaron siendo en su viva voz,
que salta de un acento a otro y presta dejos y expresiones de todo
nuestro mapa.
Para quienes no sepan de este nadaísta que el año
pasado ganó el premio Simón Bolívar al mejor
columnista del país, aquí va una breve reseña
biográfica.
Eduardo Escobar nació en Envigado en 1943 y luego de una
educación de severidades católicas que incluyen una
temporada en el seminario de misiones extranjeras de Yarumal, termina
embarcado en la aventura festiva y desaplicada del nadaísmo,
junto con Gonzalo Arango, Amílcar Osorio y demás profetas
del desbarajuste. Desde entonces, cuando publica Invención
de la uva, ha martillado sin descanso sobre las teclas de máquinas
y computadores. Tanto que ha llegado a preguntarse si su verdadera
vocación es de escritor o de apresurado mecanógrafo.
Algunas de sus obras son: Monólogos de Noé, Segunda
persona, Del embrión a la embriaguez, Cuac, Cantar sin motivo,
Confesión mínima, Gonzalo Arango y el nadaísmo:
correspondencia violada y Las rosas de Damasco.
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Alguna vez dijiste que eras un niño muy lindo
Realmente
yo descubrí
Esa es una conciencia que
Eso es muy es importante filosóficamente ¿oíste?
Porque muchas veces las personas bellas no se dan cuenta.
Yo nunca me sentí bello. Cuando era niño
yo subía por esas calles hacia Los Ángeles
y detrás de mí iban un poco de señores,
17 señores, ocultos dentro de los árboles.
Yo era muy inocente hasta que me di cuenta que eran unos
homosexuales. Al mismo tiempo en Junín tenía
todas las niñas, todas las niñas ¿oíste?
Pero yo no era consciente de que era un niño bello,
absolutamente, yo no era consciente, me sentía
inclusive muy flaco, muy mal vestido, pero yo no sabía
que ejercía ese influjo. Pero además últimamente
supe que yo soy el nieto de Eduardo Escobar, que era un
pobre hombre de Envigado que se dedicaba a hacer lápidas
porque tenía una hermosa caligrafía y al
mismo tiempo se ganaba la vida cantando en la iglesia.
Fernando González dice que a mi abuelo
Él
cuenta en algún momento en la Revista Antioquia,
que a mi abuelo lo echaron por algún chisme del
coro de Envigado y Fernando González se queja.
Dice: cómo van a echar al "mocho" Escobar,
que así le decían, si no hay Semana Santa
posible sin los berridos del "mocho". De ahí
debe venir mi vena musical. Pero hablando de la belleza,
te voy decir que Eduardo Escobar, mi abuelo, tenía
fama de ser el tipo más feo de Envigado ¡Lindo!
Y los viejos de Envigado saben cuartetas y chistes que
le hicieron a mi abuelito, que además era pelirrojo.
Un pelirrojo era muy feo en Antioquia. Es bonito en una
mujer, pero los pelirrojos varones son como feos ¿cierto?
Y parece que él era pelirrojo
Pelirrojo en
la cabeza y en el pubis, me dicen. Y tuvo fama de ser
el hombre más feo de Envigado.
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Tuviste intenciones de ser cura.
Sí,
sí, hombre, mirá que yo no estaba
tan lejos. Yo me metí secretamente al seminario
Pero
no, mi primera aspiración fue ser santo,
realmente, santo. Ya después me di cuenta
de que ser santo era muy berraco, entonces dije:
bueno si uno no puede ser santo que sea papa. Porque
si son papábiles estos cardenales nuestros
que ni siquiera hablan como unos varones
Por
eso me separé de la iglesia católica
porque le falta virilidad hombre, ¿o no?
Pero yo sigo siendo un hombre muy religioso, yo
creo lo mismo que mi amigo Gonzalo, que mereceríamos
representar a Cristo más que estos personajes
¿Cómo se llaman? Castrillón,
López Trujillo
Hombre, yo no sé
si esto se puede poner en una revista por Internet,
pero estos son unos degenerados. Sí, les
hace falta mucho peso en el alma para poderse declarar
representantes de Cristo.
Bueno ese es un aspecto de lo religioso. Pero también
hay una cosa muy bella, relacionada con el asunto
del poder y mi intención contra el poder;
he descubierto que de pronto el monasterio antiguo,
era de todas maneras una forma del poder muy bella,
que no era perfecta pero que tenía algo que
ver con el anarquismo. Tú sabes que los monasterios
eran lugares independientes como los templos y que
crecieron mucho en la Edad Media porque los siervos
escapados de los nobles iban a buscar refugio en
los monasterios y ya no podían ir a sacar
ese hombre de allá. Los monasterios fueron
unos creadores de cultura los berracos, porque había
gente dedicada al trabajo sobre sí misma,
al trabajo del grupo y al trabajo sobre la gran
sociedad.
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¿Y rezás?
Hombre, yo no diría
que rezo. Pero hay unas grandes
hay un
o sea,
la poesía es una forma de la oración.
Ahora estoy leyendo Los poemas de la locura de Hölderlin:
ésas son oraciones, son oraciones perfectas. Y
si tu estás pordebajiado, tu lees El canto a mí
mismo, y que oración. "Que mi cabeza vale
más que todas la Biblias y los credos. Y me celebro
y me canto a mí mismo y lo que digo de mí,
lo digo también del otro". O sea, la poesía
es oración, es alabanza.
Bueno, pero cuando la vida está muy cerrada, pues
también se puede orar. Además Cristo nos
enseñó la oración más perfecta:
"Padre nuestro que estás en los cielos, hágase
tu voluntad ". "Hágase tu voluntad
"
Ya esa es una entrega
"Cagajón aguas
abajo", decía Fernando González.
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Qué tiempo le dedicas a la escritura.
No, yo escribo permanentemente,
permanentemente. Los computadores se revientan, echan humo de
pronto. Hombre, porque casi nada me interesa más, casi
nada me interesa. Me interesa mucho el combate con la palabra,
me parece muy bonito. Porque no es sólo una construcción
vanidosa sino que
Baudelaire decía eso y Rene Le
senne decía eso: el neurótico a veces aprende hablando,
porque el habla me habla. Yo me lanzo en el habla y descubro.
Porque me encanta.
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Aunque sufro. García
Márquez que es un literato - es que yo no soy un literato
-, dice que el resultado es lo que él estuvo pensando
bueno,
dejemos a García Márquez quieto, él es el genio,
nosotros somos los aprendices, todos los demás somos los
aprendices, pero yo me descubro escribiendo, descubro cómo
una preposición se puede reemplazar por otra, y entonces
voy aprendiendo. Y esa tersura de la palabra a mí me gusta
mucho
Ahora tengo con Andrés Hoyos, el director de
El malpensante, una discusión sobre eso. Le mande un cuento
y me lo rechazó porque estaba lleno de adornos, según
él. Entonces tengo una teoría, que es que nos están
metiendo el cuento de que tenemos que escribir como si fuéramos
protestantes: "Que él se levantó, que él
abrió la nevera, que sacó una cerveza
"
Nooo, adornos. Porque el barroco es católico, la gente no
se ha dado cuenta de eso
los grandes novelistas, tipo Joyce
son católicos, y si tu coges una novela de Tolstoi o de Tomas
Mann y empiezas a eliminar: "esto puede sobrar, esto puede
sobrar", puedes reducirla a la nada. La literatura es lo adjetivo.
Entonces no nos dejemos joder por los protestantes que ellos lo
único que quieren es comprar y vender. Shakespeare es floritura,
es plenitud del lenguaje: "Si las lágrimas de las mujeres
cayeran sobre la tierra se convertirían en cocodrilos
"
¡Othello!
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-Por qué tanto tiempo sin publicar.
Hombre, por lo que te digo, yo
mando un cuento al El Malpensante, un cuento hermoso y me lo devuelven
por adornado. Entonces es un poco decepcionante darse cuenta que
estamos entrando en una dimensión de la literatura que
es medio chimba. Y tenemos un poco de prestigios medio pendejos
que responden a una cosa como prehecha. Pero eso no es lo importante.
Yo creo mucho en esa cosa que dicen los orientales, o sea, yo
me construyo en eso, yo me construyo con eso.
Aquí en Colombia hay escritores muy importantes que son
menospreciados, como Fernando González. He conocido en
Bogotá personas que lo consideran un idiota. Para mí,
Fernando González es más grande que García
Márquez porque es la expresión de un hombre. García
Márquez en un momento de su vida se pareció mucho
a uno de Los Tres Diamantes, unos cantantes de boleros, muy bonito,
él dice que Cien años de soledad es un vallenato.
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Muy
bonito. No y yo lo aprecio, lo amo, yo lloré leyendo Del
amor y otros demonios. García Márquez es un gran artesano
de la palabra, pero Fernando González dejó un autorretrato
impresionante, eso no se ha hecho en occidente casi. Lo que pasa
es que a los bogotanos si Proust les describe una procesión
en Combray, entonces dicen ¡Ahhh!. Pero si este señor
dice cómo era una Semana Santa en Envigado a ellos les parece
provinciano. La prosa de Fernando González es una prosa sublime,
tiene un equilibrio entre lo hablado y lo literario que ningún
otro escritor en América ha conseguido.
Es que la literatura no es esa cosa de los tres millones de ejemplares.
Nooo, la literatura es una cosa mucho más próxima.
En estos días mi hijo me escribió una carta, eso es
la escritura: una emoción que me transmite una persona muy
cercana a mí, que yo amo. Una carta de un amigo, me transmite
una emoción. Entonces hemos convertido a los escritores en
unos apéndices de la industria editorial.
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Las columnas de prensa.
Hombre, si yo fuera rico no escribiría
en los periódicos. Si yo fuera el dueño del periódico
no escribiría en el periódico. En estos días
dije eso, que hay unos hombres superiores que han exaltado las virtudes
del silencio, pero es que tal vez no tienen que ganarse la vida.
Yo me gano la vida con eso porque como no entré en la industriecita
de mi papá, de la que viven mis hermanos, de hacer lámparas
y mesas. Yo me lancé a la literatura y ya a los 56 años
yo ya no puedo ponerme a
Y además, honradamente, pienso
que de una manera soslayada meto unas cuñas contra unas cosas
que yo pienso que se deben destruir como el poder, como la vanidad,
¿entiendes? Entonces, bueno, ese es mi trabajo.
Hombre, mirá, yo te voy a decir una cosa muy impresionante
que me ha pasado. Yo escribo esas columnas y generalmente quedo
insatisfecho, muy insatisfecho. Pero las tengo que mandar el lunes
máximo al medio día. Entonces el viernes las pienso,
el sábado les hago el primer masaje, el domingo las afino
y duermo bien y me levanto el lunes y les hago la última
corrección y al fax; pero me ha sorprendido cómo la
gente las quiere. Un señor me mandó decir en estos
días, yo no lo conozco, que me va defender de la DIAN. Un
abogado, porque la DIAN me anda persiguiendo, y yo lo dije en una
columna, y yo no le tengo que dar nada a la DIAN, hermano. Y este
abogado me dice, "yo llego a mi oficina todos los días
y lo único que espero es que llegue El tiempo para leerlo
a usted los martes". Entonces eso me asusta. Yo digo, será
que yo escribo bien o será que la gente no entiende bien.
Me asusta el éxito que han tenido las columnas oíste?
En estos días iba por Bogotá y un señor muy
bien vestido se arrodillo y me besó los zapatos.
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- Los
nadaistas leyeron a los beat .
Los nadaístas fuimos
la expresión de un malestar, hermano. Porque entre
mi familia católica, mi madre trabajó en la
Colombiana de Tabaco y admiraba al doctor Múnera y
a yo no sé a quién
Y entonces mis padres
siempre me dijeron que uno podía empezar de mensajero
y terminar de gerente, pero a mí me parecía
ese camino muy largo
Entonces era un malestar que sentíamos
de nuestra situación. Yo acababa de salir del seminario
de misiones de Yarumal y me enamoré de una mujer que
se llamaba Socorro Sanín y le empecé a escribir
poemitas, en unos libritos de contabilidad que había
en mi casa, yo escribía en la parte del asiento, en
la parte del asiento yo escribía unos versitos. Y después
apareció el Nadaísmo y a mí me pareció
interesante, yo oí por radio eso y me fui a buscar
los nadaístas. ¿Por qué? ¿Por
qué? Por nada, porque estaba incómodo, con mi
vida, con
Mi madre me decía que Venicio su tío había
empezado con un marranito y había terminado de dueño
de Armenia: me parecía un viaje muy largo. Entonces
yo me metí en eso y me encontré con los nadaístas
y todos teníamos el mismo malestar, ¿no? Nosotros
no sabíamos nada, era el malestar de la cultura de
Freud, llamémoslo pues. La jartera de ese proyecto.
Y nosotros empezamos a escribir versos arrevesados. Una vez
llegamos donde Amilcar, que era dependiente en la librería
Horizonte que después fue Aguirre, y Amilcar nos decía,
así medio prepotente, "miren lo que me encontré:
Maiakovsky". Nosotros ya escribíamos como Maiakovsky.
Entonces encontrar un ruso de la revolución que escribía
como nosotros, con una cosa arrevesada, más futurista,
con semáforos, con
Igual descubrimos a los Beatnicks,
On the road, eso lo fuimos descubriendo y nos dábamos
cuenta que esos muchachos que también estaban expresando
un malestar por allá
era nuestro malestar. A
nosotros nos molestaban los mamertos, nos decían: "ustedes
están imitando güevonadas". No, nosotros
no estábamos imitando nada. Ni siquiera hubo influencia,
nosotros todo eso lo descubrimos después de nuestras
ganas de vomitar. Ese malestar lo expresamos los nadaístas
muchas veces porque, hijueputa, estos que cargaban el Santo
Sepulcro aquí, por otro lado estaban desahuciando viudas
y estaban martirizando este pueblo. Es que eso es la literatura
hermano, ya después descubrimos a Joyce, a Tolstoi
,
y se trata de la misma cosa: es la lucha contra los hipócritas
que aplastan a los cándidos, a los humildes, a los
que no tienen manera de defenderse.
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Quedó literatura nadaísta.
Yo sí creo que quedó
una literatura nadaísta y además la estamos produciendo
y además está inédita por bobadas de derechos
de autor que en Colombia no existen, por lo menos con nosotros.
Bueno, García Márquez vende dos millones de libros
en chino, pero es que nosotros no. Nosotros hacemos cinco mil ejemplares
y esos cinco mil ejemplares en dos años producen setecientos
cincuenta mil pesos. Entonces soltemos eso aunque no produzca nada.
Pero claro que quedaron cosas y van a seguir sonando porque unos
autores no se pueden juzgar por el éxito inmediato, tiene
que pasar la manera de hablar, tiene que pasar la manera de hablar
que usamos. Por ejemplo, Jaime Jaramillo Escobar es un escritor
muy interesante y nadie lo puede negar hombre. Es mejor que Epifanio,
es mejor que Gregorio Gutiérrez González. Y Amílcar
es un inmenso escritor. Amílcar dejó novelas hermosísimas:
una novela homosexual que se llama Súbete en todo mí,
que no sé dónde anda; y escribió una novela
que se llama La ejecución de la estatua, que es una novela
joyciana, ejemplar. Y hay cantidades de cosas de Gonzalo rondando,
pero ya la gente no se interesa por recopilarlas porque la familia
ya está peleando unos derecho de autor, entonces se pierde
un poco el interés cuando se ve una rebatiña ahí.
- En un cuento
de Cyrano de Bergerac hay un país en el que la gente paga
con versos
Hombre,
es que yo pago con versos, yo vivo de versos
pues, hay veces
los pongo en prosa y eso, pero yo vivo de adjetivos. Y de todas
maneras es divertido, es lindo y a veces uno se divierte provocando,
puyando culos y viendo reacciones y jodiendo a Alberto Aguirre y
recibiendo varilla de Alberto Aguirre también. Entonces es
un juego, que yo creo que es también la cultura. Es que en
Colombia también tenemos ese problema: que no digas, que
no sé qué y con cualquier cosa aparece algo más
que una trompada. No hombre, es que la cultura no es trompadas,
la cultura es que podamos hablarnos durito y hacer una autocrítica
y confrontarnos, y eso crea la cultura y es divertido. Que la próxima
semana tu me pegues un par de banderillazos y yo veo la manera de
devolverlos y no estamos hablando de nosotros mismos sino de unas
ideas, de unos conceptos y de unas concepciones de la vida.
-¿Sexo,
drogas o rocanrrol?
Sexo, droga y rocanrrol.
¿Si? Sí. 
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