Reginald deslizó un clavel
del color de moda en el ojal de su vestido nuevo y examinó
el resultado con aprobación.
Estoy
de ánimo perfecto se
dijo ,
para que alguien con un futuro inconfundible me haga un retrato.
Qué tan reconfortante sería quedar para la posteridad
como 'Joven con Clavel Rosado' en el catálogo, acompañado
de 'Niño con un Montón de Primaveras' y todos
los otros.
La
juventud dijo
el Otro ,
debe sugerir inocencia. |
![ilustración [ Jaime Andrés Ramírez ]](../library/images/ImgTale4.jpg) |
Pero
nunca seguir esa sugerencia. Ni siquiera creo que ambas cosas
vayan de la mano. La gente habla mucho sobre la inocencia de
los niños, pero no los pierde de vista por más
de veinte minutos. Si vigilas la leche, no hierve y se derrama.
Una vez conocí a un muchacho que era de veras inocente;
sus padres eran gente de sociedad, pero... nunca, desde pequeño,
le produjeron la más mínima ansiedad. Creía
en los balances de las compañías, en la transparencia
de las elecciones y en las mujeres que se casan por amor, incluso
en un sistema para ganar en la ruleta. Nunca perdió la
fe, pero despilfarró más de lo que sus jefes podían
darse el lujo de perder. La última vez que oí
de él, estaba seguro de su inocencia... a diferencia
del jurado. De todos modos, yo sí soy inocente de lo
que todo el mundo me está acusando ahora, y por lo que
puedo ver, sus acusaciones permanecerán infundadas.
Una
actitud inesperada de tu parte.
A
mí me encanta la gente que hace cosas inesperadas. ¿No
te ha encantado siempre el tipo que va y mata un león
en el foso cuando está aburrido? Pero sigamos con esta
inocencia desafortunada. Hace tiempo, cuando estuve peleando
con más gente de la que acostumbro, tú entre ellos
(debió haber sido en noviembre, porque nunca peleo contigo
muy cerca de navidad) tuve la idea de que me gustaría
escribir un libro. Iba a ser un libro de reminiscencias personales,
sin dejar nada de lado. |
¡Reginald!
Eso
fue exactamente lo que dijo la duquesa cuando se lo mencioné.
Como yo andaba en plan de provocar, me quedé callado;
lo siguiente que la gente oyó de mí fue, por
supuesto, que había escrito el libro y lo había
publicado. Después, mi privacidad no fue superior
a la de un pez ornamental. La gente me atacaba en los lugares
más inesperados. Me rogaban o me ordenaban que quitara
cosas que ya se me había olvidado que habían
sucedido. Una vez estaba sentado detrás de Miriam
Klopstock en un palco del teatro Real, cuando empezó
con lo del incidente del perro chau-chau en el baño,
lo cual, insistió, tenía que quedar por fuera.
Sostuvimos una discusión intermitente, pues algunas
personas querían escuchar la obra y Miriam es campeona
de gritos. Le tuvieron que impedir que siguiera jugando
en el club de hockey de las "Guacamayas" porque
en un día tranquilo se podía escuchar a más
de media milla lo que pasaba por su cabeza cuando le daban
un golpe en la espinilla. Les dicen las guacamayas por sus
vestimentas azul con amarillo, pero tengo entendido que
el lenguaje de Miriam era aún más colorido.
Sólo admití hacer un cambio, decir que había
sido un spitz y no un chau-chau,
de resto me mantuve firme. Dos minutos después se
dirigió a mí con su voz de megáfono:
'Me prometiste que no lo mencionarías: ¿Nunca
mantienes tus promesas?' Cuando la gente dejó de
mirarnos le dije que yo en vez de promesas preferiría
mantener ratones blancos. La vi rasgar la hoja del programa
unos minutos, antes de que se recostara hacia atrás
y resoplara: 'No eres el muchacho que creía', como
si fuera un águila que hubiera llegado al Olimpo
con el Ganímedes equivocado. Ese fue su último
comentario audible, pues siguió rompiendo el programa
y tirando los pedacitos alrededor hasta que la vecina le
preguntó, con la dignidad del caso, si era necesario
que le mandara a traer una papelera. No me quedé
hasta el último acto.
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![ilustración [ Jaime Andrés Ramírez ]](../library/images/imgTale5.gif) |
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También
está el asunto de la señora... siempre se me
olvida su nombre; vive en una calle de ésas que los
cocheros nunca han oído mencionar, y recibe los miércoles.
Una vez me asustó terriblemente en una exhibición
privada cuando dijo: 'Yo no debería estar aquí,
sabes; este es uno de mis días'. Pensé que quería
decir que sufría crisis periódicas y estaba
esperando un ataque en cualquier momento. Hubiera sido demasiado
vergonzoso que le hubiera dado por ser César Borgia
o santa Isabel de Hungría. Una cosa así lo haría
sentir a uno desagradablemente expuesto, incluso en una exhibición
privada. Sin embargo, ella sólo quería decir
que era miércoles, cosa incontrovertible en ese momento.
Pues bien, ella anda por una ruta totalmente distinta de la
Klopstock. No hace muchas visitas por ahí, así
que estaba ansiosa de que yo sacara a colación un incidente
que sucedió en una de las fiestas al aire libre donde
los Beauwhistle, cuando dice que accidentalmente le golpeó
las canillas a un Su Serenísimo tal y tal con un palo
de croquet y que el tipo la insultó en alemán.
De hecho, lo que ocurrió fue que él andaba pontificando
en francés sobre el escándalo de los Gordon-Bennet,
(nunca me acuerdo si se trata de un submarino nuevo o de un
divorcio. Claro: ¡como soy tan estúpido!) Para
ser desagradablemente exacto, ella no le pegó por dos
pulgadas (exceso de ansiedad, posiblemente), pero le gusta
pensar que sí le dio. Yo he sentido eso con una perdiz
que sigue volando tan campante, me parece que por falso orgullo,
hasta que pasa al otro lado de la cerca. Dijo que me podía
describir hasta lo que llevaba puesto en aquella ocasión.
Le dije que no quería que mi libro se leyera como si
fuera una lista de lavandería, pero ella me explicó
que no estaba hablando de esas cosas.
Y
está lo del muchacho Chilworth, que puede ser encantador,
siempre que se contente con ser un estúpido y se vista
como le digan; pero a veces le da por ser epigramático
y el resultado es como ver a un grajo tratando de hacer nido
en un ventarrón. Como no lo incluí en el libro,
me ha estado persiguiendo para que incluya una ocurrencia
suya acerca de los rusos y la amenaza amarilla, y está
molesto porque no lo haré.
Total,
me parece que sería una inspiración bastante
brillante de tu parte si me invitaras de pronto a pasar un
par de semanas en París.
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![ilustración [ Jaime Andrés Ramírez ]](../library/images/imgTale6.gif)
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