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El especial erótico
que se inaugura en el presente número de rabodeaji
no tendrá, por cierto, variadas posiciones ni complejísimas
gimnasias amatorias traídas de Oriente. Evitará
igualmente la turbulencia y el tráfago de las orgías,
y no querrá arrimar siquiera al escandaloso alboroto
de la zoofilia o al silencio aterrador de quienes pretenden
amar cuando ya no es tiempo. Lo nuestro será la sencillez,
nada de aparatos que recuerden épocas de verdugos y
torturas, y nada de novedosos electrodomésticos del
placer. Las manos y la imaginación serán en
este caso los únicos instrumentos... Y las palabras,
por supuesto.
Va entonces este pequeño elogio del onanismo según
Proust, Joyce y Twain.
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Por Mark Twain
(Apartes del discurso ofrecido por el autor norteamericano a
los miembros del Stomach Club
durante un viaje suyo a París en 1879)
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Mi talentoso predecesor los ha
puesto en guardia frente a esa "tara social que es el adulterio".
Su pertinente alocución agotó el tema, no hay
nada más que añadir. Pero continuaré su
piadosa misión al servicio de la moralidad, previniéndolos
del peligro de esa suerte de entretenimiento llamada "abuso
de sí", al cual, creo yo, ustedes sucumben frecuentemente.
Todos los grandes autores, salubristas o moralistas, han abordado
este considerable tema señalando, de paso, su dignidad
e importancia y tomando partido a favor o en contra.
Homero, en el segundo libro de La Iliada,
declara con bello entusiasmo: "¡Que me sea dada la
masturbación o la muerte!". César afirma
en sus Comentarios: "Al solitario ella brinda compañía;
al aislado sirve de amiga; benefactora de viejos e impotentes.
Quienes no tienen dinero se enriquecen gracias a esta majestuosa
ocupación". Más adelante nuestro experimentado
observador sentencia: "La prefiero a la sodomía".
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![ilustración [ Jaime Andrés Ramírez ]](../library/images/ImgErotica2.jpg) |
Robinson Crusoe añade: "No sabría
describir lo que debo a este delicado arte". La reina Elizabeth
dijo: " Es la muralla que protege la virginidad".
Para Cetewayo, el héroe zulú, "Vale más
pájaro en mano que cien volando". El inmortal Franklin
por su parte considera que: "La masturbación es
la madre de la invención". Y también: "La
masturbación es la mejor política".
Miguel Ángel y los demás Viejos Maestros -me permito
señalar que Viejos Maestros no es más que una
abreviación- han empleado un lenguaje equivalente. Dirigiéndose
al Papa Julio II, Miguel Ángel dijo: "Humillarse
es noble, cultivarse útil, perfeccionarse viril, pero
para el alma verdaderamente grande e inspirada son apenas los
pobres y piadosos sustitutos del arte de abusar de sí
mismo". |
![ilustración [ Jaime Andrés Ramírez ]](../library/images/ImgErotica5.gif) |
Mr.
Brown, en uno de sus más recientes y graciosos poemas,
alude a este tópico y afirma elocuentemente la existencia
de la masturbación hasta el fin de los tiempos: "Ninguno
de quienes la odian, la conoce; ninguno de quienes la veneran,
la nombra".
Hasta aquí algunas de las declaraciones de los más
ilustres maestros y entusiastas de esta famosa ciencia. Los
nombres de quienes descreen y se oponen, hacen legión.
Ellos han presentado vigorosos argumentos y amargos discursos
en su contra, pero no tomaré su lugar para repetirlos
detalladamente. Brigham Young, décimo segundo presidente
de la Iglesia Mormona, con autoridad indiscutible postula: "En
comparación, es la diferencia existente entre la luciérnaga
y el rayo". Salomón llegó a decir: "Con
ella no se obtiene más que una módica ganancia". |
No podremos negar que la considerable antigüedad
de este arte le da derecho a nuestro respeto. Pero, al mismo
tiempo, pienso que su nociva influencia exige nuestra condenación.
Darwin se afligió al tener que renunciar a la teoría
según la cual el simio es el eslabón que vincula
al hombre con los animales inferiores. Yo pienso que actuó
precipitadamente. El simio es el único animal, aparte
del hombre, que practica la mencionada ciencia; ésta
es la prueba de nuestra hermandad. Existe un vínculo
de simpatía entre nosotros.
Ofrézcanle a este sutil animal un auditorio apropiado
y, en el acto, interrumpirá sus demás ocupaciones
para frotarse. Observarán en sus contorsiones y en su
expresión extática que muestra un propósito
inteligente y humano en la demostración.
Los síntomas de un gusto excesivo por este nefasto pasatiempo
son ampliamente visibles. Ellos consisten en una disposición
a comer, beber, fumar, departir, reír, bromear y contar
historias indelicadas, y sobre todo en un marcado gusto por
los dibujos. El hábito de recurrir a él implica
una perdida de memoria, de virilidad, de entusiasmo y de descendencia.
De toda la gama de comportamientos sexuales, éste tiene
algo a su favor. En cuanto divertimiento, es efímero;
como ocupación, resulta agotador; en cuanto espectáculo,
no reporta dividendos. No es apropiado para la vida de salón
y, en las sociedades más cultivadas, hace mucho tiempo
fue desterrado de la conversación. Ha terminado, en nuestra
época de progreso y bienestar, por ser relegado a la
categoría de flatulencia. |
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Mi ilustre predecesor les ha enseñado
que todas las formas de "plagas sociales" son nocivas.
Me gustaría persuadirlos de que algunas de ellas son
más dignas de ser proscritas que otras. Diré
entonces a manera de conclusión: "Si arriesga
sexualmente vuestra existencia, no juguéis mucho a
la mandolina".
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N. de T. Afortunadamente
el autor conservó el manuscrito de su discurso y este
'tratado espiritual' fue descubierto entre sus papeles y publicado
por primera vez, en una edición limitada a cincuenta
ejemplares, por la Asociación Mark Twain de América
en 1943.
Gullaume Villeneuve es el responsable de la versión
francesa del texto, publicada por Mille et une nuits y Carlos
Bermudo lo es de esta que rabodeají ofrece a sus lectores.
"Versión
al español, Rabodeaji.com"
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