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El especial erótico
que se inaugura en el presente número de rabodeaji
no tendrá, por cierto, variadas posiciones ni complejísimas
gimnasias amatorias traídas de Oriente. Evitará
igualmente la turbulencia y el tráfago de las orgías,
y no querrá arrimar siquiera al escandaloso alboroto
de la zoofilia o al silencio aterrador de quienes pretenden
amar cuando ya no es tiempo. Lo nuestro será la sencillez,
nada de aparatos que recuerden épocas de verdugos y
torturas, y nada de novedosos electrodomésticos del
placer. Las manos y la imaginación serán en
este caso los únicos instrumentos... Y las palabras,
por supuesto.
Va entonces este pequeño elogio del onanismo según
Proust, Joyce y Twain.
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En la traducción
de José María Valverde, el inteligible capítulo
13 de Ulises está al final del primer tomo, lo cual hace
que el lector piense que, aunque tarde, ya le está cogiendo
el golpe al estilo Joyceano; y de alguna manera se figura una
lectura menos tortuosa para la otra mitad del libro. No obstante,
una similitud con el capítulo de la suerte no aparecerá
hasta el final. Es por eso que la mayoría de las veces
que se habla de Ulises, se hace de capítulo 13 ó
en su defecto del último, que es un monólogo de
Molly Bloom también entendible en buena medida. En esta
ocasión el capítulo 13 viene como anillo al dedo
para el tema del onanismo, que es la forma elegante de llamar
la masturbación. Ignorando adrede la etimología
de esta última palabra, es interesante observar su relación
con algo así como una máxima
turbación, no sólo por el carácter
de su ejercicio, sino por la turbación que causa a las
gentes el nombrarla. Usualmente, sólo está despojada
de hipocresía en los adolescentes; de resto, es como
a Jesucristo con su medio amigo Judas: mientras puede lo niega.
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Directamente en
la lectura de nuestro capítulo, el señor Leopold
Bloom se acerca a dar un paseo por la playa y se detiene junto
a tres chicas que divierten allí a sus niños.
Olvidaba mencionar que este capítulo, según explica
Valverde en el prólogo, intenta parodiar el estilo de
las revistas para señoritas. De manera pues que su lenguaje
claro no sería motivo de orgullo para el lector. Está
pues la playa, las muchachas y Bloom, el resto es arena y salientes
rocosas. Entonces es cuando Bloom observa lo que serían
sus motivos estéticos: "Gerty se quitó un
momento el sombrero para arreglarse el pelo y jamás se
vio sobre los hombros de una muchacha una cabellera más
linda, más delicada, con rizos castaños, una breve
visión radiante, en verdad, casi enloquecedora de dulzura."
Gerty, ni corta ni perezosa, le hacía coqueteos a Bloom,
pues "su instinto femenino le dijo que había provocado
un tumulto en él". Vale decir que en la playa no
había más gente que ellos, quienes estaban por
completo en ropa de calle propia de Dublín en 1904.
Se escucha en el fondo una misa y más
lejos los fuegos artificiales de una tómbola. La narración
está salpicada de alusiones de doble sentido, que a
la vez describen el onanismo de Bloom, sentado como si cualquiera
en la arena. Al advertir los planes del viejo verde, Cissy
Caffrey decide ir a preguntarle la hora, "así
que allá fue y cuando él la vio le vio que se
sacaba la mano del bolsillo, y se ponía nervioso, y
empezaba a jugar con la cadena del reloj, mirando a la iglesia.
(...) Cissy dijo que perdonara que si le importaría
decirle qué hora era y le vio que sacaba el reloj,
se lo llevaba al oído y levantaba los ojos y se aclaraba
la garganta y decía que lo sentía mucho que
se le había parado el reloj (...). Cissy dijo gracias
y volvió con la lengua afuera diciendo que su tío
decía que su cacharro estaba estropeado."
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Bloom no se avergüenza demasiado
de que las chicas lo hayan descubierto, y continúa con
lo suyo, mostrado que, hoy como ayer, una vez se empieza con
aquéllo no hay nada que lo pueda detener. En el diálogo
de las muchachas se halla la doble narración de lo que
acontece a Bloom; Cissy le habla a su niño, por ejemplo:
"¡Ay, ay! ¡Qué cochinillo! Se ha echado
a perder el babero", y cosas por el estilo. Mientras tanto
suenan los fuegos artificiales y ellas se apartan un poco para
observarlos: "Bloom la observa alejarse cojeando. ¡Pobre
chica! Por eso la dejan plantada mientras las otras corrían
tanto. (...) Un defecto es diez veces peor en una mujer. Pero
las hace corteses. Me alegro de no haberlo sabido mientras se
estaba exhibiendo. De todas maneras un diablillo caliente. No
me importaría. Una curiosidad como una monja o una negra
o una chica con gafas. Aquella bizca es delicada."
Bloom continúa con su corriente de conciencia
y de pronto se detiene para exhalar un "¡Ah!",
pone punto aparte y continúa. "Ah, él sí
lo hizo. Dentro de ella. Ella hizo. Hecho.
¡Ah!
El señor Bloom, con su mano cuidadosa, volvió
a poner en su sitio la camisa mojada. Ah, Señor, esa
diablilla cojeante. Empieza a notarse frío y pegajoso.
Consecuencia nada agradable. Sin embargo de algún modo
hay que quitárselo de encima. A ellas no les importa.
Halagadas quizás." Y enseguida nos describe el espectáculo
de los fuegos: "Reventó un cohete en remolino, deshaciéndose
en petardos de relámpago. Trac, trac, trac, trac. Y Cissy
y Tommy corrieron a ver y Edy detrás con el cochecito
y luego Gerty más allá del saliente de las rocas,
¿Va a? ¡Fíjate, fíjate! ¡Mira!
Se volvió a mirar. Ya ha caído. Guapa, te he visto
las. Lo vi todo.
¡Señor!
Me ha sentado bien de todos modos. Estaba un poco desencajado
después de lo de Kernan y Dignam. Por este alivio, gracias
a ti. Es de Hamlet eso. ¡Señor!
Han sido todas las cosas reunidas. La excitación. Cuando
se echó atrás sentí un dolor en la raíz
de la lengua. Le hierve a uno la cabeza." "Esta mojadura
es muy desagradable. Pegada. Bueno el prepucio no ha vuelto
a su sitio. Mejor separar.
¡Auh!"
Los fuegos terminan y las chicas se retiran, la misa se hace
más presente. "Bueno, si uno tratara de hacerlo
toda la semana no podría. Suerte. No volveremos a encontrarnos.
Pero ha sido estupendo. Adiós, guapa. Gracias. Me ha
hecho sentirme muy joven.
Un sueñecito ahora sí lo echara. (...) Sólo
cerrar los ojos un momento. Pero no voy a dormir. Medio sueño.
Nunca vuelve un sueño."
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