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Tal vez el punto máximo de la celebridad,
más allá de lo que puedan ofrecer el mármol
o el bronce, esté dado por la aparición en papel
moneda. Lo que quiera que se imprima en un billete sean pájaros
fabulosos, paladines de libertad y orden, paisajes idílicos
o lanceros en feroz ataque, habrá de ser de reconocida
reputación; y en caso contrario, ya bien pronto lo
será porque pájaros, paisajes y guerreros conseguirán
quién los reconozca y los busque con ingeniosa avidez.
De modo que si al Nocturno de
Silva le faltaba algo de reconocimiento, la imprenta de billetes
de Santa fe de Bogotá le dio hace unos años
el último relumbre publicándolo en un billete
de cinco mil en el que titilan "fantásticas luciérnagas".
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Mucho antes de guardarse en bóvedas
temporizadas, mugrosos fajos, bolsillos rotos o prometedores
alcancías, el famoso Nocturno
de las "sombras enlazadas" apareció en el
número 7 de la revista cartagenera Lectura
para todos. El sitio que se escogió para mostrar
esa noche "llena de murmullos, de perfumes y de música
de alas", fue nada más y nada menos que la portada
de la publicación dirigida por Carlos Gastelbondo A,
a quien estaba dedicado el poema. Esta misma portada es la
que reproducimos en el número 4 de rabodeají,
revista dirigida por apellidos de menos prosapia. La nota
de presentación del poema decía: "Debido
a la bondad del señor Silva -cuyo esprit
nos ha hecho pasar momentos gratísimos- engalanamos
hoy la primera página de esta revista con una encantadora
poesía suya -Nocturno- cuya extraña factura,
seguramente, llamará mucho la atención de los
inteligentes."
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El 20 de agosto de 1894 llegó
Silva a Cartagena de paso a su destino caraqueño donde
asumiría como secretario de la legación colombiana
en Venezuela, y apenas cuatro días después, el
24 de agosto, circuló Lectura
para todos con el poema en la portada. Bien rápida
la tipografía a la que acudía el señor
Gastelbondo para imprimir su "Lectura para inteligentes".
El presidente Núñez, que recibió tres visitas
de Silva en la frescura de su quinta de El cabrero, se preguntaba
días después "por qué este muchacho
no había publicado sus versos en Bogotá".
La explicación quizá esté dada por la escasez
de inteligentes bogotanos que pudieran admirar el Nocturno.
Cuando cinco meses después El
telegrama, periódico bogotano, reprodujo el poema,
las burlas no se hicieron esperar. Unos decían que para
leer el Nocturno era preciso ponerse
zapatos y empuñar paraguas; otros comparaban el decir
de esa "noche toda llena de Murmullos...", con el
trato normal a las sirvientas: "vea niña, esta silla
está toda llena de dulce". |
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Más de un siglo después nadie
discute el Nocturno, y el número
7 de Lectura para todos se convirtió
en el único billete verdadero, de ahí para delante
todo es vil metal.
Además de la caratula del primer
Nocturno encimamos la portada de las Prosas de Silva y
una perla en la que José Asunción suplica a
sus deudores el pago de lo debido; como quien dice, los pájaros
tirandole a las escopetas.
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*Las ilustraciones y los datos de esta nota han sido tomados
del libro Chapolas negras de Fernando Vallejo y de la revista
Centenario Silva 1896-1996, publicada en enero de 1996 por el
Banco de la República y la Biblioteca Luis Ángel
Arango en asocio con otras entidades. |
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