Sustentos para Carnes y más Carnes

 

La res en la dieta del hombre occidental, es tanto como las especies en la comida asiática, el aceite de oliva en la cuenca del mediterráneo o el pescado en las costas del mar caribe.

Parece ser que el humano a medida que crece en edad y entonces en limitaciones, disminuye su consumo, pero en general entre los veinte años y los cincuenta es un consumidor frecuente y reiterativo.
 

En América y particularmente en Colombia, el consumo de carne de res se hace después de cocida, o cuando es asada, en general se consume en el término "bien asada" o en un punto de asado que se distingue con un eufemismo que llaman "tres cuartos". Este término de tres cuartos en general lo atienden en cuanto al tamaño, pues en cuanto al grado de asado siempre es "muy asado".


En parte se explica por un fenómeno de higiene. Mataderos sin control, ganado no seleccionado, manipulación en carnicerías no siempre ortodoxas en cuanto a aseo, corte y conservación, lo que implica una buena cocción para disminuir riesgos.

Pero se explica también por estado cultural de hoy que tiene una mezcla de usos y costumbres en parte por el indio y por el español, pero también por el negro y la modernidad.

En la década del cincuenta era corriente aún el uso de las hornillas de carbón en las casas urbanas, y siempre la leña en las rurales y suburbanas. Ni pensar entonces, en el detestable microondas, y la parrilla eléctrica era símbolo de estatus, pues no había redes sino en los cascos urbanos principales y su costo era muy alto.
Claro está no tan alto como el de hoy, y menos después de que el sector eléctrico en el mundo cayó en manos de los peores piratas de todos los tiempos. Pero hablar de ENRON nos tomaría tanto tiempo y correríamos tantos riesgos...

El gas era un cuento conocido sólo de oídas, por allá en otras regiones se usaba, y las peligrosísimas estufas de gasolina formaban , como hoy, el medio más rápido, económico y "limpio", que tal como hoy, era usado por los más pobres.

Todo este cuento tiene el sentido de que nada de lo que hacemos en la cocina es cuestión de caprichos, de manía, no, por el contrario la cocina manifiesta la cultura en que estamos inmersos, el hacer impregnado de las posibilidades que dan cabida a una ideología, entendida esta en el sentido más amplio.

Las carnes y su preparación son entonces la manifestación de usos y costumbre que si bien a primera vista pudieran ser modificados fácilmente tienen un enorme arraigo cultural.

Los SUSTENTOS, es decir Salsas y Bases para carnes son una manifestación de las formas culinarias, y tienen una enorme tradición en la caracterización de las cocinas nacionales y regionales.

Sal de cocina
 
Es casi imposible, o en todos los casos muy difícil, el resaltar el sabor de una carne sin el uso de la sal de cocina. Pero hay un punto por debajo del cual se pierde la gracia, y por encima del cual se estropea la carne. En casi todos los casos podemos rectificar la sal "hacia arriba", pero en la carne, si la sal no se incorporó desde antes de la preparación, es muy difícil integrarla para dar un sabor de "calidad íntegra" después de la cocción.

La mayoría de las preparaciones de carne requieren la sal con antelación de horas, o de días, pero en todo caso, todas antes del inicio del uso del calor. Hay casos en que por lo largo del proceso, y por la posible evaporación de los líquidos, y en consecuencia la concentración de sabores, es conveniente empezar con poca sal y casi que al finalizar la preparación darle el punto, pero en ningún caso es conveniente iniciar la cocción carnes sin al menos una "pizca" de sal.

Pimienta
 
Fresca, siempre fresca, de granos recién molidos, finamente recién molidos los de cocinar, un poco menos finos si se adicionan al servir.

La pimienta es un resaltador de sabor como pocos, pero en nuestro medio no tan generalmente aceptado. Yo personalmente no tengo una sola preparación de carnes que no incluya la pimienta, la pimienta en la cocción y la pimienta fresca y un poco gruesa, adicionada en la mesa.

Hay muchas variedades de pimienta: negra, roja, rosada, blanca, gris, o un "mélange". Pero salvo casos extremos, solo conocedores aprecian la diferencia, y muchos de los que dicen apreciar la diferencia, lo hacen mas con relación al grado de picante y al color, que al sabor propiamente dicho o que al aroma.

La pimienta sabe, la pimienta tiene sabor, no es solo picante; en cambio hay otros picantes que solo tienen picante pero que no caracterizan su sabor; Sin querer decir que ciertos picantes no tengan aroma, sabor, fuerza, intensidad, color y gracia.

Ajo
 
Si no le cree a los naturistas, créale a los cocineros sobre las bondades, infinitas bondades, del ajo. Claro está aquí me referiré a las bondades culinarias, a las bondades juzgadas desde el gusto y desde el olfato.

Para mí el ajo es como la pimienta en cuanto a la preparación de carnes, no puede faltar. En los cocidos entero o partido en dos. En los asados finamente picado, en la maduración entero y "enterrado" entre la carne, bien entre las tajadas que se maduran o bien dentro de tronco de carne en incisiones hechas con cuchillo fino y puntudo.

Bastaría terminar aquí, pues carnes de calidad, maduradas en condiciones adecuadas, tratadas con higiene y con suavidad, no necesitan nada mas que sal, pimienta y ajo para conseguir uno de los mejores platos de la cocina, de cualquier cocina.

No obstante adicionaré otros cuantos SUSTENTOS que sirven para resaltar sabores de la carne o crear nuevos.

Pasta de Pimentón
 
Cuatro pimentones rojos, sin pepas, bien lavados y partidos en cuadritos pequeños, los que se han dejado cocinar unos cuarenta y cinco minutos a una hora, y luego pasado por el procesador o, a falta de este por la licuadora.

Esta pasta puede guardarse en la nevera en recipiente de vidrio de tapa preferiblemente hermética, y puede durar dos o tres semanas.

Con la pasta de pimentón, usada generosamente, se prepara un buen goulash, siempre y cuando no falte la manteca de cerdo, la zanahoria y la pimienta.

Esta Pasta de Pimentón es también muy útil para con cebolla, pimienta, ajo y sal, preparar una salsa, que ligeramente cocinada, se sirva debajo de carnes asadas al carbón, y si se le agrega un "tris" de miel de abejas, para barnizar las carnes en el asador.

Salsa de Soya en crema de leche espesa
 
No pretenda con ingredientes mediocres obtener productos de calidad, o bueno, si quiere pretenda, pero no lo logrará.

Digo esto ahora, por que conseguir una crema de leche, espesa, fresca, homogénea y sana no es tan fácil como parece a primera vista.

Con la salsa de soya pasa algo igual, he buscado y utilizado muy variadas salsas de soya nacionales y no he podido encontrar una que satisfaga mi gusto en la preparación de ésta salsa, y no digo que sean buenas o malas, simplemente digo que no satisfacen mi gusto.

Esta es la más fácil y sencilla salsa de soya en crema de leche, simplemente es eso: crema de leche y salsa de soya, calentada casi a punto de hervir, y pasada por un cedazo fino, un "chino".

Busque usted la proporción, un poco mas fuerte, un poco menos fuerte; con salsa de soya de excelente calidad, recomiendo la que queda de un color marrón claro, un café en leche oscuro.

Bien caliente, ponga en el fondo del plato y sobre ella una buena porción de carne asada a la plancha y verá la cara de su comensal.



 

 

 

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