Arthur Cravan
poeta y boxeador
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Musa, no ser un púgil es
como no ser nadie.
Nos escamoteaste un público vocinglero.
No ser púgil, ser un poeta...
Wislawa Szymborska
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Eso que llaman "licencias
poéticas" no es tan sólo la autorización
que se les concede a los bardos para que violen las normas
del lenguaje en aras de engrandecerlo; el asunto va mucho
más allá y las famosas "licencias"
se les expiden a los rimadores en casi todos los ámbitos.
Las sociedades terminan celebrando por igual sus versos y
sus estafas, sus canciones y su desvergüenza, su genio
y sus burlas. A ellos les está permitido ser ladrones,
bufones, asesinos cuando la ocasión lo amerite, pederastas
cuando sea del caso y herejes como una norma de buena educación.
Deben alborotar, maldecir, injuriar...,y en caso de que escojan
la discreción, deberán usarla en exceso para
que aquello constituya su vicio. Los ha habido de todas las
calañas, desde elegantes timadores de pelliza y sombrero
tieso hasta burdos estafadores descamisados y malolientes.
El que presentamos hoy en rabodeají participa un poco
de esas dos características: por un lado hace las veces
de un culto señorito de mundo, un filipichín
cosmopolita y donairoso; y por el otro se presenta como gañán
tosco y primitivo, un malandrín ingenioso y brutal.
No podía ser distinto porque Arthur Cravan fue nada
más y nada menos que poeta y boxeador, cantor de versos
y quebrador de quijadas. Los deportes de rabodeají
lo pondrán en su esquina para mostrar algunos de sus
mejores rounds entre las cuerdas y las páginas.
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1 Round
Aquí el asunto es apenas de estudio.
Un simple bailoteo en el que se lanzan golpes inofensivos
para ir soltando las manos. Lo primero que se debe saber
del poeta Cravan es un parentesco que le interesaba
más a él que a cualquier otro, lo gritaba
a los cuatro vientos y casi lo anotaba al pie de su
firma como si se tratara de un apellido: Cravan era
sobrino de Oscar Wilde por parte de su madre, cosa que
aprovechó con gusto y cinismo. Su verdadero nombre
era Fabian Avenarius Lloyd. Nació en Lausana,
Suiza, el 22 de mayo de 1887, donde permaneció
hasta los 16 años. De allí emprendió
una herrancia digna de poeta que lo llevo por diversos
oficios y países: fogonero en Australia, chofer
de automóvil en Berlín, marinero en el
pacífico, caballero de industria no sé
dónde, mulero, recolector de naranjas en California,
encantador de serpientes en Nueva York, leñador
de bosques gigantes, ladrón y delicioso farsante
donde llegara. Luego de su periplo se instala en París
donde comenzaría a pulir sus puños en
el club de boxeo Fernand Cuny. Antes de que suene el
primer campanazo digamos cosas propias del pesaje: Arthur
Cravan. Estatura: 1,90 metros (aunque su delirio de
grandeza lo hacía decir que medía casi
2 metros) Peso: 105 kilos.
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2 Round
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En 1910 dio sus
primeros buenos golpes al ser proclamado campeón
de los pesos medios en el II campeonato anual de principiantes
y aficionados, y campeón de Francia de pesos medios
en el VIII encuentro de boxeo para aficionados y militares.
Cravan parecía tener una fuerza y un vigor que
su cuerpo no lograba contener: "Yo que sueño
incluso en las catástrofes, digo que el hombre
es tan desdichado porque mil almas habitan un sólo
cuerpo". Quería arrollarlo todo bien fuera
a puños o a golpes de ingenio. Bien pronto descubrió
en la extravagancia su mejor arma y abrazó los
ideales alborotadores de su tío. Decía admirar
el ruido que hacían Marinetti y los futuristas
porque la gloria es un escándalo. En vista de que
el insulto y la herejía necesitaban de algo más
que su viva voz, fundó en 1912 la revista literaria
Maintenant, que dirigía y escribía
casi en su totalidad. De ella aparecieron 5 números,
el último en 1915. Una buena muestra de la insolencia
que destilaban sus páginas aparece en la sección
Cosas Diversas que se publicaba al final de la revista:
"Nos ha alegrado mucho la noticia de la muerte del
pintor Jules Lefebvre" |
3 Round
Las páginas
de Maintenant son el mejor tinglado para Arthur Cravan,
en ellas se muestra más pendenciero que en cualquier
ring y desde ellas lanza golpes estilizados de pegador profesional
y golpes bajos de peleador callejero. Para que sus contiendas
tengan alguna resonancia, los sparrings no pueden
ser de categorías livianas, así que acomete
contra algunos pesos pesados. Primero contra Andre Gide. El
director de Maintenant dice que "tiene la idea
de alcanzar la fortuna de forma deshonesta y de manera inesperada
mediante la poesía". Valiéndose de su parentesco
con Oscar Wilde consigue que "ese viejo literato"
lo reciba en su casa, y ya imagina la plata que le hará
gastar en sus caprichos y los viajes en primera que disfrutará
a cambio de divertir a su mecenas. Sin embargo una vez en
su casa se sorprende porque Gide "no le ofrece absolutamente
nada, excepto una silla"; con esa muestra de tacañería
la avidez de Cravan se convierte en ojeriza contra su anfitrión.
Y comienzan las malévolas descripciones de su casa
y su persona: "El Sr. Gide no parece un hijo del amor,
ni un elefante, ni varios hombres: parece un artista; y sólo
le haré este cumplido, por lo demás desagradable,
que su pequeña pluralidad proviene de que se podría
tomar muy fácilmente por un cómico de la lengua.
Su osamenta no es nada notable; sus manos son las de un vago,
muy blancas ¡pardiez! En conjunto es una naturaleza
muy pequeña. El Sr. Gide pesa unos 55 kilos y mide
1,65 más o menos. Su porte traiciona a un prosista
que nunca podrá hacer un verso. Además el artista
ostenta un rostro enfermizo, de donde se desprenden, a la
altura de las sienes, unas láminas de piel algo mayores
que unas pequeñas escamas, inconveniente que el pueblo
explica diciendo vulgarmente de alguien: 'se está pelando'
". Al final de su nota sobre la visita al Sr. Gide, el
malediciente Cravan dice que en una ocasión recibió
una carta de tan ilustre personaje, y a renglón seguido
ofrece las copias autógrafas de la misiva al precio
de 0,15 francos. Suena la campana para Gide quien ha debido
tirar la toalla ante la desvergüenza de su invitado.
4 Round
En este asalto la pelea
es contra los pintores. El número 4 de Maintenant
comienza con una reseña de La exposición de
los Independientes realizada en París en 1912. El primer
golpe es para tumbar a cualquiera, más cuando se trata
de las sensibles quijadas de los pintores: "Al salir
de la exposición experimenté un profundo asco
por la pintura... Me preguntarán entonces ¿por
qué si desprecio la pintura me molesto en hacer su
crítica? Pues es muy sencillo: si escribo es para hacer
rabiar a mis colegas; para que hablen de mí y hacerme
un nombre. Con un nombre se triunfa con las mujeres y en los
negocios". Luego se fajará con algunos pintores
en particular haciendo la salvedad de que sólo lo hace
por picardía, para vender su número, ya que
todas esas "nulidades" lo comprarán por el
sólo placer de ver su nombre en letra impresa. Su crítica
es más bien heterodoxa. Por ejemplo, de Henry Hayden
dice: "Preferiría quedarme dos minutos debajo
del agua que delante de su cuadro: me ahogaría menos".
Chagall le parece un inocente demasiado pequeño y Malevitch,
pura afectación. A otros los descabeza mandándolos
a callar o simplemente tratándolos de estúpidos,
sucios, tontos y fracasados. Por último dice que todo
el salón no era más que un circo lleno de "pintamonas".
5 Round
La pelea se está
alargando demasiado y hasta ahora no ha habido más
que palabras. El poeta cínico debe dar paso al boxeador.
Los primeros espectáculos boxísticos en que
actúa Cravan son un verdadero show de variedades, antes
de que le suelten la "bestia" de turno el poeta
muestra algunas habilidades más amables, así
que los carteles anuncian que el sobrino de Oscar Wilde hablará,
bailará y boxeará, en una magnífica exhibición
de "boxing-dance". Todo parece ser un juego de taberneros,
estibadores y artistas haciendo de bandidos.
6 Round
Este es el
gran asalto de Cravan, su gran pelea. Plaza de toros
de Barcelona. Domingo 23 de abril de 1916 (¡día
del idioma!). Gran fiesta del boxeo. El campeón
del mundo Jack Johnson, negro de 110 kilos vs El campeón
europeo Arthur Cravan, blanco de 105 kilos. Con una
bolsa de 50.000 pesetas para el vencedor. Cravan saltó
al ring luciendo una corta bata blanca y su enemigo
lo hizo ataviado de un larguísimo camisón
oscuro de rayas verticales. Sonó el grito de
go del arbitro y comenzó el combate que así
narró un periódico barcelonés:
"el bello Arthur se puso en guardia, poniendo sus
dos puños enfundados en los guantes delante de
su rostro, bajando la cabeza, metiendo el estómago,
doblándose hacia delante para protegerse el corazón
con los codos apretados el uno contra el otro y esperó
el golpe fatal, la nuca entre los hombros, curvando
la espalda, sin esbozar un gesto, ni siquiera una finta
fingida para parecer que parezca, limitándose
a patear, dando vueltas sobre sí mismo, temblando
visiblemente, el negro se movía en torno al valiente
muchacho como una gorda rata negra en torno a un queso
de Holanda, haciéndose llamar al orden tres veces
seguidas porque tres veces Big Jack dio una
patada en el trasero al poeta-boxeador para descongelar
un poco al sobrino de Oscar Wilde, y el negro le golpeaba
las costillas dándole puñetazos, riéndose,
animándole, riñéndole, y, súbitamente
encolerizado, Jack Johnson le tumbó con un formidable
bofetón en la oreja izquierda, un golpe digno
de un matarife o un maleante, porque estaba más
que harto. Cravan no se movió más. El
árbitro contó los segundos. El gong anunció
el final del combate. Y Jack Johnson fue declarado ganador
por knock-out. La cosa no había durado
un minuto.
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Entonces
el negro se puso a increpar al público catalán
que protestaba vehementemente, invadiendo el ring, exigiendo
que les devolvieran el dinero, saqueando la plaza, quemando
las barreras. Mientras que los managers españoles
buscaban a Cravan, que se había escabullido, por
toda la ciudad, el bello Arthur, encerrado en su camarote
a bordo del barco que navegaba hacia América, se
limpiaba la oreja izquierda que tenía roja, no
de vergüenza, sino de la violencia del cachete recibido".
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7 Round
El poeta se ve contra
las cuerdas, acosado por unas preguntas acerca de su combate
con Jack Johnson, pero riposta y sale airoso de ese difícil
trance. La mentira llana, su mejor arma. Un año después,
ya en América donde se ha refugiado de la guerra, el
poeta dice que la pelea con Johnson duró siete asaltos,
que su preparación no era buena porque llevaba dos
años sin boxear y sin embargo hizo daño al negro
quien demostró una magnifica capacidad de resistencia.
Y continúa sin que ningún rubor asome en su
cara pulida: "Cuando subimos al ring, ninguno de los
dos estábamos en buena forma, y yo no tardé
en despistarme. La principal dificultad a la que hube de enfrentarme
fue su izquierda, con la que me mantenía constantemente
alejado. Es unos cinco centímetros más bajo
que yo. Después de Poe, Whitman y Emerson es el más
grande norteamericano que haya existido. El día que
haya aquí una revolución, haré cuanto
esté a mi mano para que sea nombrado rey de los Estados
Unidos".
8 Round
Las amistades de Cravan
no sólo estaban entre los poco confiables empresarios
de boxeo, los apostadores de tercera y los enemigos de tinglado.
Algunos artistas también hacían parte de su
círculo. En Francia frecuentó los estudios de
Francis Picabia, Robert Delaunay y Kess Van Dongen, y más
tarde en América tuvo un trato distante con Marcel
Duchamp. En sus travesías se cruzó con el poeta
Robert Frost con quien recorrió buena parte del norte
de los Estados Unidos. Pero tal vez su encuentro más
extraño haya sido con León Trotsky, con él
viajó rumbo a América a bordo del buque Monserrat.
Cravan no pasó desapercibido ante el revolucionario
que iba a buscar la muerte a martillazos en México:
"El barco estaba poblado por gente de lo más variopinto
y en su conjunto poco atractiva. Numerosos desertores de diferentes
países... Había un boxeador, literato a ratos,
sobrino de Oscar Wilde, confesaba abiertamente que prefería
destrozar las mandíbulas de los yankis, practicando
un deporte noble, que dejarse hacer pedazos por un alemán".
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"Conocí muy bien a Arthur
Cravan entre 1910 y 1914. En aquella época yo
tenía un pequeño estudio en la calle Denfert-Rocherau
y Cravan era vecino mío. Nos veíamos a
diario. Por aquel entonces editaba una revistita. Era
un gran tipo, muy guapo, encantador, muy bien vestido
y algo lento. Era muy deportista (de origen inglés,
creo) y en mi estudio organizamos muchas veces algunas
"boxing exhibitions". Todavía conservo
un cuadro que representa a Cravan boxeando con un negro."
Kees Van Dongen
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"Prefiero a Arthur Cravan que
dio la vuelta al mundo durante la guerra, perpetuamente
obligado a cambiar de nacionalidad para escapar a la
estupidez humana. Arthur Cravan se disfrazó de
soldado para no ser soldado, hizo como todos mis amigos
que se disfrazan de hombre honrado para no ser un hombre
honrado."
"También Arthur Cravan ha
tomado el trasatlántico. Dará conferencias.
¿Se vestirá de hombre de mundo o de Cow
boy? Al marcharse se inclinaba por el segundo atuendo
y se proponía hacer una impresionante entrada
en escena: a caballo y lanzando tres disparos a la araña
de cristal."
Francis Picabia
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9 Round
En Nueva York Cravan
sufre una nueva derrota. Algunos subalternos lo salvan de
caer y lo sacan en medio de un gran abucheo del público.
Esta vez la derrota no fue en el ring sino en la mesa principal
de la Grand Central Gallery, durante la exposición
de los Independientes de Nueva York. Cravan debía hacer
una ponencia sobre "Los artistas independientes de Francia
y América" pero entró tambaleando ya no
debido a los golpes de algún negro enorme sino gracias
a un almuerzo en exceso etílico. Cravan llegó,
golpeó la mesa con todas sus fuerzas y comenzó
a desvestirse quizá en espera del negro de turno, pero
el asunto era otro y los policías se lo llevaron esposado.
Saliendo arrastrado del recinto se oyó su voz en la
forma de un "alarido que cubrió el tumulto y el
chirrido de los trenes de New York Central". Al día
siguiente los periódicos newyorkinos lo apalearon sobre
la lona.
10 Round
El poeta-boxeador ha
hablado, bailado y boxeado, pero dónde están
sus poemas. Aquí la pelea la gana por puntos, ¿y
la bolsa? Ninguna.
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¡ Hie !
¿Qué alma disputará
mi cuerpo?
Oigo la música:
¿Me arrastrará?
Me gusta tanto el baile
Y las locuras físicas
Que siento con evidencia
Que, de haber sido jovencita,
Habría acabado mal.
Pero desde que estoy sumergido
En la lectura de esta revista ilustrada
Juraría no haber visto en mi vida
Fotografías tan maravillosas:
El océano perezoso meneando las chimeneas,
Veo en el puerto, sobre el puente de los vapores,
Entre mercancías imprecisas,
Mezclarse los chóferes con los marineros;
Cuerpos lisos como máquinas,
Mil objetos de la China,
Las modas y los inventos;
Luego, dispuestos a atravesar la ciudad,
En la suavidad de los automóviles,
Los poetas y los boxeadores. |

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¿Cuál es
esta noche mi error?
¿Qué entre tanta tristeza
Todo me parece bello?
El dinero que es real,
La paz, las vastas empresas,
Los autobuses y las tumbas;
Los campos, el deporte, las queridas,
Hasta la vida inimitable de los hoteles.
Quisiera estar en Viena y en Calcuta.
Tomar todos los trenes y todos lo navíos,
Fornicar con todas las mujeres y engullir todos los
platos.
Mundano, químico, puta, borracho, músico,
obrero, pintor, acróbata, actor;
Viejo, niño, estafador, granuja, ángel
y juerguista; millonario, burgués, cactus, jirafa
o cuervo;
Cobarde, héroe, negro, mono, Don Juan, rufián,
lord, campesino, cazador, industrial,
Fauna y flora:
¡Soy todas las cosas, todos lo hombres y todos
los animales!
¿Qué hacer?
Probaré con el aire libre,
¡Quizás ahí podría prescindir
De mi funesta pluralidad!
Y mientras la luna
Más allá de los castaños,
Unce sus lebreles,
E, igual que un caleidoscopio
Mis abstracciones
Elaboran las variaciones
De los acordes
De mi cuerpo,
Que mis dedos pegados
A la delicia de mis llaves
Absorben frescos síncopes,
Bajo mociones inmortales
Mis tirantes vibran;
Y, peatón ideal
Del Palacio Real,
Me embriago de candor
Incluso con los malos olores.
Repleto de una mezcla
De elefante y de ángel,
Lector mío, paseo bajo la luna
Tu futura no fortuna,
Armada con tanta álgebra
Que, sin deseos sensuales,
Entreveo, fumadero del beso,
Coño, mamada, agua, África y descanso
fúnebre,
Detrás de los estores ya tranquilos,
La calma de los burdeles.
Bálsamo, ¡oh mi razón!
Todo París es atroz y yo odio mi casa.
Los cafés ya están oscuros.
Sólo queda, ¡oh mis histerias!
Los claros establos
De los urinarios.
Ya no puedo seguir quedándome fuera.
Esta es tu cama; sé tonto y duerme.
Pero, último inquilino
Que se rasca tristemente los pies,
Y, aunque cayendo a medias,
Si yo oyese sobre la tierra
Retumbar las locomotoras,
¡Cuán atentas podrían volverse mis
almas!
Arthur Cravan
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11 Round
La vida comienza a golpear con fuerza,
Cravan está en un cuerpo a cuerpo contra la miseria.
Viaja a México y atraviesa a nado la frontera
del Río Grande. Tiene la intención de
trabajar en las minas de plata. En enero de 1918 se
casa con la poetisa Mina Loy y se establecen en Veracruz,
donde Cravan da clases de cultura física en la
Academia Atlética de Ciudad de México.
Más tarde Mina Loy queda embarazada y viaja a
Argentina donde deben encontrarse cuando Arthur reúna
el dinero suficiente.
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12 Round
A partir de ese momento
el misterio envuelve el destino de Arthur Cravan. Se embarcó
en un pequeño velero en el Golfo de México y
no se supo más de él...
...Siete, ocho,
nueve, diez. ¡FUERA!
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