¿Qué leen los escritores?

Las respuestas deberían ser múltiples, pero las hay del lado de la pretensión y del lado de la sensatez. Las unas cumplen con la función de perpetuar el prejuicio de que el escritor es una figura importante para la sociedad, un estandarte cuyas obras son deber de los chicos en la escuela. Las otras, por increíble que parezca, son simplemente verosímiles; reflejo de una literatura viva.
 

Manuel Mejía Vallejo no dudaba en decir, a voz en cuello, que sólo releía a los clásicos. El testimonio es de sus últimos años, pero la misma frase nos remite a lo que eran sus lecturas durante los bríos de su juventud.

¿Diría algo muy diferente un acartonado como Camilo José Cela, cuyo pecho se le antojaba pequeño para albergar condecoraciones en las fotos de autor de las contraportadas?

A otros les faltan santos para su colección, pues dicen no salir de la belleza que encarnan las obras de San Juan de la Cruz, Santa Teresa, Sor Juana Inés de la Cruz, San Agustín y sus tentaciones...

Por fortuna, hay respuestas acaso menos aburridas, que están del lado de quienes no consideran la literatura como una función social ni como un apostolado de la erudición:

¿Lee usted mucho?, le preguntan a Truman Capote.
"Demasiado. Y cualquier cosa, incluidas las etiquetas, las recetas de cocina y los anuncios. Soy un apasionado de los periódicos: leo todos los diarios de Nueva York todos los días y además las ediciones dominicales y varias revistas extranjeras. Las que no compro las leo de pie en los puestos de revistas. Leo un promedio de cinco libros a la semana: una novela de extensión normal me lleva una dos horas. Disfruto las novelas de misterio y me gustaría escribir una algún día. Aunque prefiero las buenas novelas, durante los últimos años mis lecturas parecen hacerse concentrado en las cartas, los diarios y las biografías. No me molesta leer mientras estoy escribiendo, es decir, que no me sucede que mi pluma empiece a escribir de repente con el estilo de otro escritor. Aunque una vez, durante un prolongado periodo de lectura de James, mis propias oraciones se hicieron terriblemente largas."

Henry Val Miller, alter ego de Henry Miller en su obra Plexus, lo dice con su melodiosa ironía:
"No hay duda de que es importante leer a los clásicos; quizá es aún más importante leer primero la literatura contemporánea, que es enorme. Pero más valioso que estas dos, por lo menos para un escritor, es leer cualquier cosa que tenga a mano, obedeciendo a su olfato."


Manuel Mejía Vallejo


Camilo José Cela


Truman Capote


Henry Miller

 

 

 

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