MEDIAS TINTAS -Crónicas y mentiras-
Libros Rabodeají, Medellín.

Libros Rabodeají presenta su libro MEDIAS TINTAS —Crónicas y mentiras—. Cuatro jóvenes escritores se reúnen para componer un volumen de escritos cortos publicados de forma dispersa en diferentes medios: Revista Universidad de Antioquia, Revista El Malpensante, Periódico Vivir en El Poblado y Periódico El Colombiano. Para la muestra, un escrito de cada autor.

CURSO DE CINEMATOGRAFÍA
   
Por Andrés Burgos

Concientes de que no todos los lectores son eruditos en materia cinematográfica, proponemos acá un breve resumen introductorio a los intríngulis del séptimo arte. Al terminar, el lector estará en capacidad de distinguir las características propias de los diversos géneros:

Película De Dibujos Animados De Disney
El protagonista es un animalito simpático, un indígena o un habitante de algún país exótico siempre y cuando tenga características humanas. Quiere ser libre y vivir en paz con los suyos. Pero para lograrlo debe burlar a un antagonista que es la encarnación de la maldad y tiene una mascota muy chistosa y burletera. En algún momento alguien entona una balada y, de ahí en adelante, nunca paran de cantar.

Película Colombiana De Sergio Cabrera
Todos son colombianos, aunque los malos son minoría y algunos tienen sospechosos acentos españoles y argentinos. Todos son tan colombianos que hay un integrante de cada región del país. También hay un señor que usa ruana. Siempre alguien dice “hijueputa” para enfatizar los chistes.

Película Colombiana De Victor Gaviria
Ningún parecido con la realidad es pura coincidencia. La totalidad de los diálogos sólo los entienden los personajes. Los protagonistas se drogan, dicen gonorrea y acaban mal. El público tendrá miedo de encontrárselos a la salida del cine.

Película Porno
Ginger tiene problemas domésticos y llama a un electricista. Aparece John, quien usa overalls sin camisa debajo. Se dispone a cambiar una bombilla y mira a Ginger. Cualquiera de los dos dice “parece que necesitas ayuda”. Acto seguido están copulando con desenfreno. Ginger jamás se quita los zapatos de tacón.

Película De Accion Opción 1
Unos desalmados terroristas colombianos secuestran un avión lleno de niños tiernos con síndrome de down. El protagonista es un policía medio loco, divorciado, que tiene problemas con sus jefes por no apegarse a las reglas. Al final, después de cientos de explosiones y disparos, resuelve la situación a su manera, mata a todos los malvados y salva a los niños. Banda sonora disponible en CD.

Película De Acción Opción 2
Unos desalmados extraterrestres, que también pueden ser colombianos o iraquíes o las tres cosas, amenazan con destruir el mundo. El presidente de los Estados Unidos, que está en excelente forma atlética y tiene un magnífico manejo de las armas, lo impide prácticamente sin la ayuda del ejército.

Pelicula De Autor Francesa
Michelle es rubia y fuma todo el día. Odia su trabajo. Odia también a su madre. Pelea con novio, François, que no es rubio pero también fuma todo el día. Se insultan y ella se va a su apartamento. Él la sigue, y una vez que llegan allá, vuelven a pelear. Se insultan. Hacen el amor y después fuman. Michelle, desnuda, dibuja arabescos en la superficie del espejo del baño. En la sala de proyección un crítico se pone de pie y aplaude.

Película Clase B
Hay una pandilla de mujeres rubias en tangas de piel de leopardo. Todas están buenas y tienen tetas grandes. Llega un momento de agitación y las chicas toman unas ametralladoras y conducen jeeps descapotados por la playa. Rodrigo Obregón, el crédito colombiano en Hollywood, aparece en dos escenas.

Filme Familiar Para Televisión
La chica pertenece al equipo de patinaje artístico de los Estados Unidos. Su padre tiene un problema de alcoholismo y su madre sufre de leucemia. La chica tiene problemas para ejecutar el salto triple y siempre se equivoca en la culminación de su rutina. Queda ciega pero vuelve y recupera la vista. El día de la competencia, al llegar el momento del salto triple, se cae. Hay un silencio. Ella se para en cámara lenta y con llanto en los ojos, ejecuta el resto de la rutina a la perfección, suenan violines y todo el público del coliseo se para y aplaude. Esta película se transmitirá un día festivo por un canal regional.

Película De Ciencia Ficción
Michael piensa que existe y que tiene una familia. Pero todo es una ilusión que unos computadores, que ahora dominan el universo, le quieren hacer creer. Los computadores creen que existen, pero todo es una ilusión que Bill Gates les ha introducido en su software para que trabajen más motivados. Al final, todo no es más que una invención del guionista.

Superproducción Romántica
En el dirigible más grande que ha existido viajan pobres y ricos. Los ricos son rígidos y aburridos. Los pobres, en cambio, se tornan simpáticos, felices y llenos de nobleza. Un chico pobre se enamora de una chica rica. Todo está en su contra. De repente, la mujer que interpreta también las canciones de las películas de Disney entona una balada. Se venden millones de copias de la banda sonora y la película se gana todos los Oscars.

BARRIO TRISTE
   
Por Pascual Gaviria

Dicen que por allí desfilaron novias inmaculadas pavoneando sus velos y sus colas blancas, y que la esbelta torre de su iglesia, levantada con los solitarios de diamantes y los prendedores de rubíes donados por una piadosa junta de caballeros y señoras, buscaba "tener a son de campana" lo que se insinuaba como escenario de sórdidos placeres. A algún borracho le achacan el apodo de Barrio Triste que terminó imponiéndose sobre el primer bautizo de Barrio los Libertadores y el posterior de Corazón de Jesús que trajo la iglesia. Esa iglesia que dio estatus al sector a mediados del siglo XX y que hoy parece el más grande de los cacharros varado en esas calles; no descarto que suelte aceite desde el altar y que su vieja carcasa musgosa esté encargada a algún latonero de oficio.
Parece que la afición del barrio por ejes y rodamientos es de vieja data y que los primeros martilleos que por allí se oyeron fueron contra los hierros del tranvía. Después llegaron los buses de gasolina y más tarde los camiones que en sus orillas aplacan la fatiga con el mismo desánimo de los perros mugrosos y mareados que cogen sombra debajo de sus cardanes. El orden de algunos talleres parece responder al revoltijo de cajones desmesurados, con tuercas y arandelas gigantes que se arruman a la espera de un uso improbable; otros en cambio, se acomodan a un sistema donde los ejes y demás barras de hierro están en estricta formación, cual inofensivas piezas de artillería. Todo está curtido por una mugre vieja de aceite quemado contra la que nadie pretende dar pelea; sólo brillan los afeites de las meseras del insinuante Bar Kamasutra, las chispas de estaño de alguna soldadura y los perifollos que se ofrecen para buses y busetas:"el nácar falso en los timones, y moteados peces goteando en un ángulo de los camiones".
Sobre el suelo, negro y blando por las viscosidades que han dejado mulas y dobletroques, se esparce una extraña mirella plateada, como caída de una surtida piñata de arandelas, clavos, tornillos y demás virutas de taller; y lo adornan también las líneas amarillas de los círculos centrales y las medias lunas de las canchas de microfútbol.
Las llantas son otra pieza importante en medio de esta curtida utilería. Ya no ruedan, son despojos que aprovecha el cuchillo de algunos para pulir piezas más pequeñas: un empaque, una correa, un soporte. La más grande de esas llantas, una rueda que un camión fabuloso abandonó en una esquina, tiene su dueño hace siete meses. Todos los días viene y le come con su cuchillo como si fuera la presa de alguna cacería. La rodeará con su filo hasta verla desaparecer.
Pero esas ruedas no sólo son útiles para calmar el hambre y sus miserias, sirven también para aplacar las iras y avivar los fuegos. Cuando llega la noche algunos habitantes del barrio y sus oscuros rincones las arrastran hasta el borde del río. Son su arma, proveen el fuego de su ira. Amontonan su carga como la basura que es y la hacen arder con el descaro de Nerón, con el ímpetu de los demonios tiznados. Es una fiesta de fuego contra la ciudad ajena, desentendida y cruel, una venganza silenciosa. Más tarde, cuando se han extinguido las llamas y apenas quedan unos aros de acero, vuelven a las cuevas en busca de otros humos.

CONSEJOS PARA DAR CONSEJOS
    Por Juan Carlos Orrego

"De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás"; este, si no el más famoso, es al menos el primer consejo de la historia humana, y asimismo puede ser el más rápidamente desoído. Pero acaso así debía ser: al figurarse a Dios, cejijunto, vistiendo el burdo camisón rosado que lleva en los cuadros de Miguel Ángel y blandiendo su dedo omnipotente como el más insufrible de los padres gruñones, aun la más sabia de las advertencias parece aburrida y para nada memorable. Del mismo modo, habría que imaginar al desdichado Nicómaco durmiendo la siesta sobre las páginas vírgenes del mamotreto de ética que le dedicó su padre, Aristóteles, ese mismo que al pasar los siglos ha sido leído y releído por intelectuales de circunspecta catadura. Sin embargo, por encima de divinidades o filosofías, una verdad se impone: a consejo grave, desobediencia inmediata; el pecador sólo podrá ser corregido a cambio de seducción y gracia en la prédica. El cuento de Caperucita roja, por más que enseñe a las niñas a desconfiar de los hombres con piel de lobo, vale más por los colmillos y el arrogante apetito de la alimaña, a todas luces más atractivos que la valentía improvisada del leñador o la insípida belleza de la niña, y si a Eva la perdió la serpiente fue sólo porque ésta, con su labia sagaz, pudo meter en su cabeza imágenes más tentadoras que las prometidas por Dios, un padre simplote y malhumorado que vivía en las tinieblas. Así, por agraciados, son inmortales los consejos que Polonio hace a su hijo Laertes, y que en Hamlet alcanzan tal vez más resonancia que ese "Ser o no ser" tan ajado ya por el uso: "Huye siempre de mezclarte en disputas; pero una vez metido en ellas, obra de manera que tu contrario huya de ti. Presta el oído a todos y a pocos la voz. Oye las censuras de los demás; pero reserva tu propia opinión. Sea tu vestido tan costoso cuanto tus facultades lo permitan, pero no afectado en su hechura". Por la astucia de sugerir mesura sin sofocar del todo los vicios, Polonio asegura la obediencia de su hijo, del mismo modo como Don Quijote, combinando advertencias con buen humor, logra granjearse la atención de Sancho en vísperas del viaje a Barataria: «lo primero que te encargo es que seas limpio, y que te cortes las uñas, sin dejarlas crecer, como algunos hacen, a quien su ignorancia les ha dado a entender que las uñas largas les hermosean las manos, como si aquel escremento y añadidura que se dejan de cortar fuese uña, siendo antes garras de cernícalo lagartijero". O, si se quiere, la enseñanza puede mezclarse con audacia y ese algo de clandestinidad implícito en las apreciaciones desencantadas de la vida de los hombres, a imitación de como lo hace Hemingway al aconsejar a su hijo: "Nunca te cases con las putas / Nunca pagues a un chantajista / Nunca vayas con la ley / Nunca te fíes de un editor / O dormirás sobre la paja". Estos capítulos literarios y la impune existencia de refranes irónicos y consejas populares subidas de tono prueban que, si pretende difundirse con éxito una enseñanza, no podrán obviarse los condimentos del humor, la complicidad, el atrevimiento y, por supuesto, la buena prosa. Y quizá por un descuido de Dios, por la flacura de los aderezos en esa primera pasta de lecciones ?poca pimienta y mucho clavo?, el hombre prefirió una manzana jugosa y erró el camino, irremediablemente. Y la desgracia se habría evitado, a qué dudarlo, si el consejo hubiese sido formulado con otras palabras; estas, tal vez: "En el huerto te pasearás a qué quieres boca como cernícalo lagartijero, hinchando tu panza como tonel y mascando a dos carrillos, con la bocaza abierta si te place; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, o dormirás sobre la paja".

EJES DE ROTACIÓN
   
Por Ignacio Piedrahíta

Para algunos, la movilidad significa tranquilidad; para otros sin embargo es sinónimo de zozobra. Por eso muchos buscan en el tiempo la constancia, mientras otros agradecen la eterna posibilidad del cambio. El mundo fue tenido mucho tiempo por inmutable y eterno, para recalar en una concepción más reciente que se muestra vigorosa y casi violenta. Hay en la actualidad un consenso para la irresistible dinámica del espacio y del tiempo, tanto de lo muy pequeño como de lo enorme; y en tal medida que es ya difícil ver un continente o un punto en el infinito como cuerpos inermes y eternos, cuando sabemos que en su interior los electrones vibran al ritmo del corazón que intenta señalarlos con su índice.
Al pasar de una visión estática a una idea dinámica y enérgica del universo, la humanidad se quitó de encima el peso de permanecer, pero en cambio carga con la angustia de lo efímero, porque en la esencia del movimiento están el principio y el fin; nacimiento y muerte rondan ahora tanto el tiempo de lo vivo como de lo inerte. Desde el momento en que el hombre aceptó ser únicamente un pasajero, en realidad celebraba la eternidad de lo que no le pertenecía. Entonces, ¿qué pasa cuando aquella especie de sustento exotérico o eterno testigo de sí mismo lo ha abandonado? Resignado, el hombre empezó a dejar constancia del asunto en sus crónicas y sus poemas.
En particular, es diciente el caso de un gran mecanismo cuya templanza y perdurable naturaleza estuvo lejos de ponerse en duda. El eje sobre el cual gira la tierra, maquinaria que permite la vital alternancia del día y la noche, está igualmente sujeto al óxido y a los años. Los físicos lo habían calificado públicamente como un eje imaginario, pues esperanzaban que apoyado en semejante calidad durara por siempre. Algunos escritores, asumiendo que tan grandioso mecanismo era una sustancia fantástica, quisieron visitarlo y dar parte de su aceitoso y perpetuo funcionamiento. Pero el diagnóstico que cada uno extrajo de su intuitiva examinación observa una realidad muy distinta de aquel largo e idealizado pin. A continuación tres partes sobre el estado de semejante cigüeñal.
La primera versión es casi optimista y está firmada por un señor Juan Rulfo con estetoscopio en mano: "en el comienzo del amanecer, cuando el día va dándose vuelta, a pausas; casi se oyen los goznes de la tierra que giran enmohecidos; la vibración de esta tierra vieja que vuelca su oscuridad". Eran los tiempos en que el padre Rentería retardaba la comunión a la señora Susana, mientras aparecían el sol y el mismo Pedro Páramo a preguntar por ella. En otro lado de la tierra, es decir el de los vivos, García Márquez escuchaba y transcribía lo que pasaba por la cabeza de una tal Isabel, a quien la lluvia de un lunes de mayo llenaba de angustia por no dejar oír el mecanismo del tiempo: "Me acordé de las noches de agosto, en cuyo silencio maravillado no se oye nada más que el ruido milenario que hace la Tierra girando en el eje oxidado y sin aceitar".
Lo que antes apenas reverdecía con una capa de moho, años más tarde parecía ya convertirse en una roñosa costra de óxido y descuido. Y después de la herrumbre, como se sabe, hay ya poco o nada que hacer antes de que todo se convierta en escoria y el viento desprenda lo que un día hacía temblar al martillo.
El último diagnóstico que llegó del estado de tan singular eje no sólo corroboraba los dos primeros, sino que atestiguaba el avanzado estado de su cochambrosa materia. Llega de manos de un mecánico ebrio firmado Charles Bukowski:

"si consideramos lo que puede verse:
motores que nos vuelven locos,
amantes que acaban odiándose,
ese pescado que en el mercado
mira fijamente hacia atrás adentrándose en nuestras
mentes,
flores podridas, moscas atrapadas en telarañas,
motines, rugidos de leones enjaulados,
payasos enamorados de billetes,
naciones que trasladan a la gente como peones de
ajedrez,
ladrones a la luz del día con maravillosas
esposas y vinos por la noche,
las cárceles atestadas,
el tópico de los parados,
hierba moribunda, fuegos insignificantes,
hombres suficientemente viejos como para amar la
tumba.
Esta y otras cosas
demuestran que la vida gira sobre un eje podrido".

 

 

 

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