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El Papiro de Turín

Durante la vigésima
dinastía (1186-1069 A.C), en la que gobernaron los
Ramsés, comenzó el declive del llamado Nuevo
Reino del Antiguo Egipto. El largo gobierno de Ramsés
III estuvo abatido por conflictos tanto internos como fronterizos,
cuando hubo de sofocar huelgas de obreros y guerras con libios
y "gentes del mar". Pese a ello, Ramsés le
dejó a su hijo, Ramsés IV, un país en
relativa calma. El nuevo monarca, piadoso reconocido, pudo
así concentrarse en los proyectos funerarios en la
Necrópolis de Thebas, comenzando por asegurar la materia
prima de la escultura. Y aunque la calma no duró tanto
como él quería, los seis años que estuvo
en el poder (1151-1145 a.c) fueron apenas suficientes para
asegurar la etapa de canteras. En esto y en sobrevivir conspiraciones
en su contra, fue magnánimo.
La piedra utilizada en ese entonces para las grandes figuras
era una arenisca de color gris verdoso, abundante en el valle
de Wadi Hammamat, al Oriente del Nilo, donde ya para la época
se extraía oro y posiblemente plata. El monarca, ansioso
por poner en funcionamiento una cantera de roca de proporciones
inagotables, encargó como primera medida un mapa geológico
a un escriba de la región, con el fin de que sirviera
de ayuda a las gigantescas expediciones que el mismo rey lideró.
Unas seis travesías se llevaron a cabo durante los
primeros tres años de su reinado, donde llegaron a
participar hasta ocho mil esclavos y obreros en una sola.
Con un mapa elaborado por expertos y semejante disponibilidad
de mano de obra, ni escultores ni muertos echarían
en falta materia prima para sobrevivir en el más acá
o en el más allá.
El mapa, trazado sobre un rollo de papiro de 40 centímetros
por 2.80 metros de largo, contiene información topográfica
y geológica de la región, además de algunas
datos culturales entre los que se incluye una estela a nombre
de Seti y un templo dedicado a Amón. El rollo de papiro
representa un valle no muy profundo surcado de Este a Oeste
por el Wadi Hammamat (wadi es un curso de agua seco), que
corre sobre un árido piso aluvial. A lado y lado del
trazo del Wadi se aprecian las colinas que lo flanquean, coloreadas
de acuerdo con su composición rocosa. Hacia el Este
(los mapas egipcios se encontraban orientados al sur) las
colinas corresponden a las rocas ígneas y metamórficas
que albergaban las minas de oro. Las casas de los mineros,
los pozos de agua y las vías de salida están
marcadas claramente en ese sector del mapa. Siguiendo el curso
del Wadi Hammamat hacia el Oeste, las rocas ígneas
dan paso a las llamadas por los antiguos egipcios "piedra
Bekhen", la roca sedimentaria mencionada que utilizaban
en la escultura y presente únicamente en aquel valle.
El rollo fue hallado por Bernardino Drovetti hacia 1820, cerca
de la antigua Thebas, en la cámara funeraria de la
familia del escriba. El mapa permanece actualmente en el Museo
Egipcio de Turín, Italia, donde ha sido sujeto de varias
interpretaciones, la última de ella llevada a cabo
por James A. Harrell y V. Max Brown en los noventa, quienes
proponen una nueva reconstrucción (el mapa está
fragmentado) refrendada por estudios de campo y utilizando
los textos que están inscritos en el reverso del mapa,
escritos posteriormente en el papiro con el fin de reutilizarlo.
El "Papiro de Turín" no sólo es el
primer mapa geológico conocido sino el segundo con
información geográfica después de una
estela de arcilla sumeria del 2300 a.c.
Referencia: Harrell J.A. y V.M. Brown. 1992.
The World's Oldest Surviving Geological Map: The 1150 B.C.
Turin Papyrus from Egypt: Journal of Geology, volume 100,
p. 3-18.
Agradecimientos: Pablo Castro, Geólogo U.Eafit. |