|
El Vaticano acaba de decidir la canonización
del fundador del Opus Dei, el sacerdote español
José María Escrivá de Balaguer.
La nueva adición al santoral, que ha crecido
de manera inusitada en este papado, confirma la creciente
importancia del Opus Dei en las altas cortes vaticanas.
Esta organización se ha convertido en la mano
derecha del Vaticano, y aquí el adjetivo tiene
más de una acepción: una mano derecha
que ejecuta los dictados papales y otra que aplasta
cualquier asomo de progresismo.
Escrivá de santo tuvo poco. Era
un fascista empedernido: amigo de Franco y admirador
de Hitler. Y un misógino aun más dedicado:
"las mujeres deben ser como alfombras donde la
gente pueda pisotear". Su ascetismo hace recordar
la pobre viejecita del cuento: hacia el final de su
vida vivió en un palacio con 24 capillas. Dicen
que hizo milagros por doquier. Pero la ciencia de la
milagrología todavía no logra convencer
del todo a los agnósticos de este lado. Sobretodo
si sus conclusiones dependen de los testimonios de algunos
médicos españoles de dudosa reputación
y religiosa inclinación.
|